Por Martín Paoltroni / Cristian Molina presenta “Machos de Campo”, un libro que recupera historias de amor y de sexo entre varones de un pueblo a partir del chisme y el relato popular.

Si en las grandes ciudades los amores furtivos entre mariquitas y chongos se daba en las clásicas teteras emplazadas en los baños públicos de las estaciones, o en los parques a cielo abierto tras los rosedales que protegían a las locas del rocío nocturno, ¿qué pasaba en los pueblos donde el ojo vigilante de las comunidades castigaba con el rumor cuasi criminal a quienes se atrevían a romper con el mandato heterosexual? Bajo esta premisa, el escritor y poeta Cristian Molina recuperó las historias que se contaban en su pueblo natal a partir de los chimes y relatos que circulaban en torno a la vivencia de la homosexualidad en la localidad cordobesa de Leones, donde los “hombre casados” fundaron por instinto una tetera ferroviaria a donde desaguar el deseo constreñido.

“Machos de Campo” empezó a escribirse en 2008 con un primer cuento llamado “El trencito del amor”, donde rescata la historia de un vagón abandonado que hacía las veces de dark room campesino para los varones del pueblo: “Ese vagón era una especie de tetera y se contaba que iban los hombres casados a tener relaciones sexuales entre ellos. Después me di cuenta de que había más de una historia relacionada con la homosexualidad en esos contextos rurales y que para mi significaron una especie de educación sentimental”. Molina enfatiza en la condición de “casados” que pasaban por allí como asiduos visitantes del único espacio donde el placer encontraba nuevos cuerpos y sensaciones: “El relato y el chisme es que eran hombres casados los que iban a esa tetera… las locas estábamos en otro lugar”.

-¿Por qué “Machos de Campo”?

-Fue una ardua discusión porque nunca me terminó de convencer ese título, pero al mismo tiempo hay una especie de ambigüedad para que el lector lo pueda interpretar como quiera. En un momento se me ocurrió cambiar “Machos de Campo” por “Putos de Campo”. Lo discutí con un par de amigos y amigas y justamente lo que me señalaban es que se perdía un poco esa ambigüedad… porque no sabes si efectivamente lo estoy diciendo en serio, si es un chiste, si hay ironía… lo que sí agrega ese título es que hay sexualidades que son fronterizas en el libro, son sexualidades puente… como la tetera donde iban los hombres casados a tener relaciones entre ellos, y eso del “macho de campo” lo dejo ahí como para que cada lector haga con eso y con la incomodidad que le genera lo que le parezca…

“El relato y el chisme es que eran hombres casados los que iban a esa tetera… las locas estábamos en otro lugar”.

Sobre la estructura del libro Cristian explica que “hay una variedad rara y heterogénea de voces que fueron apareciendo”, y aunque en algunos casos el relato aparece en primera persona, no necesariamente representa su voz sino que se trata de una reconstrucción ficcionada sobre los rumores que circulan en torno al imaginario que dio lugar al libro: “Visto en perspectiva, me parece que fue un trabajo bastante complejo, porque ese imaginario que llega a través del chisme y del relato siempre aparece con una carga bastante reaccionaria y oscura en torno de la homosexualidad. La cuestión era jugar con eso y poner en evidencia un cierto punto de fuga del deseo homosexual que se imponía  a pesar  de todo lo represivo… y los personajes que aparecen en esos cuentos llegan con toda su diversidad y  siempre imponen su deseo por sobre el relato”.

“nunca me terminó de convencer ese título, pero al mismo tiempo hay una especie de ambigüedad para que el lector lo pueda interpretar como quiera. En un momento se me ocurrió cambiar “Machos de Campo” por “Putos de Campo”

En cuanto al género literario, el autor apostó a una “suspensión” del cuento en su estructura tradicional para dar paso a “una forma menos canonizada” que le permita trabajar con más libertad y en donde el final no fuese determinante. También afirma que al ser una comunidad pequeña, los personajes se fueron entrelazando al aparecer en diferentes historias a lo largo del libro: “Aparecían en un relato y después volvían a aparecer en otro, entonces ahí quedó una cosa rara, una especie de umbral  entre el cuento y la novela, y eso me pareció productivo esa infidelidad al género y ese no acatar la ley genérica  y dura que debería tener”.

Reedición y financiación

“Machos de Campo” apareció por primera vez como un folletín de entrega semanal a través de la plataforma Letra Cosmos, después de haber sido rechazado en algunas editoriales de la ciudad a raíz de la temática abordada: “En algunas devoluciones intuí por qué lo rechazaron, creo que había una cuestión de género que molestaba mucho y Rosario no es lo mismo en 2017 que en 2010. Pensemos que esto empezó a circular en un momento donde no estaba ni siquiera la ley de matrimonio igualitario…”. Sin embargo, unos años antes el trabajo recibió una mención especial de los premios de literatura “Luis de Tejeda” y la reacción del público en su publicación digital fue muy buena: “Lo que se había generado en ese momento era una instancia de devolución re interesante porque veía que los cuentos eran recontra leídos, me escribían mensajes, había un ida y vuelta muy fuerte”.

A fines del 2016, Cristian fue contactado por la editorial Baldíos en la Lengua con el objetivo de publicar el libro a través de un método de financiación colaborativo en el cual los lectores debían pagar un ejemplar por anticipado que les sería entregado una vez que se junten los fondos para la impresión: “Yo al principio estaba dudoso y les dije ¿pero ustedes están seguros de que la gente va a querer comprar el libro antes y hacer todo esto? No me resistía, pero tenía muchas dudas en cuanto a lo que eso implicaba… pero después dije vamos, si ustedes piensan que esto es la mejor manera, lo hacemos. Y la verdad es que funcionó, en tres días juntamos el dinero para que el libro salga en papel, y a los dos meses logramos juntar para que llegara a los 500 ejemplares”.

Esta edición llegará con un cuento extra llamado “Boyita” donde el escenario ya no es el campo de su pueblo natal, sino el río Paraná: “La idea es pensar a ese río que siempre fue heterosexual y sado, como un río homosexual. En ese cuento el Paraná se homosexualiza, y es un apuesta que, si bien no tiene nada que ver con ‘Machos de Campo’, vuelve a poner en el centro de la escena un espacio que siempre ha sido pensado como masculino. En la novela ‘El Entenado’ de Saer, el Paraná es traducido como ‘el gran padre’, y acá se da una cosa extraña que es que el propio río termina teniendo relaciones sexuales  con dos hombres que aparecen en ese cuento”, revela el escritor.

“en tres días juntamos el dinero para que el libro salga en papel, y a los dos meses logramos juntar para que llegara a los 500 ejemplares”

2 x 1 para Molina

La presentación de “Machos de Campo” tendrá lugar el sábado 8 de julio a las 18:30 en la Facultad Libre de Rosario (9 de Julio 1122) con un panel integrado por las escritoras Gabriela Cabezón Cámara y Alejandra Méndez. En esa oportunidad, Molina tendrá su 2 x 1 ya que además presentará “Sus bellos ojos que tanto odiaré”, al que define como una oscilación entre la narrativa y la poesía: “Si un poeta agarra el libro puede decir que no es poesía, y en el caso de un narrador puede decir que no es narrativa, y sin embargo van a reconocer algo de los dos géneros en el libro, a pesar de que no lo pueden clasificar y encasillar”, señala.

Por otra parte, explica que el título, además de ser una desviación del tango “Los Mareados”, también es un oxímoron: “¿Cómo se puede odiar a los ojos bellos que en un principio se deberían amar o desear?”. El libro se compone de un serie de textos que fueron escritos por separado donde se evidencia “una seguidilla de relaciones amorosas conflictivas que atraviesa todos los género y sexualidades”, sentencia. En este sentido, Molina pone el acento en la importancia que cobran los ojos en las diferentes historias como hilo conductor de la composición

1 Comment

Deja un comentario