Por Karla * /  El número creciente de travesticidios y la violencia institucional hacia el colectivo trans es mucho más que un síntoma de época. En esta nota, la histórica militante rosarina aboga por la visibilización como una herramienta de lucha para lograr el cambio cultural.

A lo largo de décadas, la gran mayoría de las personas trans fuimos excluidas de la sociedad por el simple hecho de ser distintas. Recién ahora vemos algunas leyes que nos favorecen, pero durante años las mujeres trans no tuvimos acceso ni a la educación ni al laburo. Recuerdo que todas trabajaban de la prostitución y esta forma de vida nos expuso siempre y de sobremanera a la violencia institucional, uno de los principales motivos de los travesticidios.

La exclusión suele empezar por casa. Cuando una trans de pequeña le contaba a la familia, al papá, a la mamá, que quería ser trans, o mujer – incluso cuando muchas veces decía que ni siquiera entendía todo lo que le pasaba-, pero sí sabía lo que quería y sobre todo lo que sentía, era despreciada, discriminada y echada de la casa. Imaginate: son tus propios padres, tu familia, los pilares de tu vida, los que te tienen que educar, formar, los afectos fundamentales para crecer. Imaginate, son ellos los que te desprecian, discriminan, te vuelcan a la calle. Porque sí, cuando no encontrás la contención, la comprensión y el amor por sobre todas las cosas, buscas otro refugio. Te vas a la calle, y ahí lo único que queda es la prostitución. ¿Y eso por qué? Porque decidís ser trans. Elegís ser trans, pero sobre todo sentís ser trans. Y por eso, sólo por eso, no tenes un laburo, no te permiten formarte, proyectarte, como todo el mundo.

La exclusión suele empezar por casa. Cuando una trans de pequeña le contaba a la familia, al papá, a la mamá, que quería ser trans, o mujer (…) era despreciada, discriminada y echada de la casa.

La exposición que te da la calle no es algo sólo de décadas y tiempo atrás. Todavía pasa. Lo que pasaba en las grandes ciudades como Rosario, Buenos Aires o Córdoba, todavía pasa de manera terrible en el resto de las provincias e incluso en el interior de Santa Fe. Y como dije antes: esa exposición es a la Policía y sus abusos. Es estar expuesta a que te violen, maltraten, golpeen.Y muchas veces, a terminar muerta.

La violencia frente a las mujeres trans no está resurgiendo, no está renaciendo. Siempre existió. Los travesticidios hoy en día siguen como antes y la violencia machista también. Matan mujeres cis cada día y también matan mujeres trans. Muchas veces creo que el hecho de que nosotras, las trans, avancemos socialmente con derechos de igualdad como el resto, hace que la violencia machista se potencie. Pero además pasan otras cosas: un travesticidio es también no recibir asistencia del Estado para quienes más lo necesitan. No recibir medicamentos para el VIH, por ejemplo. Eso también es un travesticidio.

Muchas veces creo que el hecho de que nosotras, las trans, avancemos socialmente con derechos de igualdad como el resto, hace que la violencia machista se potencie.

Queda claro que el hecho de que hayamos adquirido derechos, como casarnos, la identidad de género, adopción o salud integral, está genial. Pero es el cambio social y cultural el que todavía no se da. Lleva mucho más tiempo hacerlo. Y frente a eso, sigue siendo necesario militar, luchar, mostrarse. Para nosotras, las trans, la visibilización es muy importante. Es una de las herramientas más importantes quizás. La gente tiene que conocer, la sociedad tiene que saber. Todo esto tiene que parar. Y si bien lleva mucho tiempo, es posible. Si logramos adquirir derechos también podemos hacer un cambio cultural. Ojo: visibilizar no es sólo salir a la  calle o que me puedan ver en un lugar donde trabajo. Es muy importante para nosotras mostrar que podemos formar una familia, que podemos laburar, ir a una marcha. La visibilización es mostrar a las compañeras que matan, es protestar.  Todo esto no sólo por las que están y estamos,sino también por las que van a venir. 

Es el cambio social y cultural el que todavía no se da. Lleva mucho más tiempo hacerlo. Y frente a eso, sigue siendo necesario militar, luchar, mostrarse. Para nosotras, las trans, la visibilización es muy importante.

Para lograrlo, es muy importante trabajar en conjunto con el Estado y exigirle sobre todo una sensibilización en cada institución. La policía y hospitales, por ejemplo; pero tiene que ser en cada lugar del país. Ese trabajo en conjunto no se está haciendo ni siquiera en Rosario. Pero sobre todo lo que cambiaría muchísimo a esta sociedad y en un futuro no muy lejano, es la implementación de la Educación Sexual Integral (ESI). Y que sea como tiene que ser. Porque muchas organizaciones han trabajado, han armado debates que fueron maravillosos, un paso adelante. Pero, otra vez, es el Estado el que tiene que hacerse cargo, implementar la ESI, no sólo con los maestros y desde la currícula, sino también con los protagonistas siendo parte de la ESI. Y las protagonistas somos nosotras, que de una u otra manera fuimos y somos víctimas del machismo violento y asesino. Tenemos el deber de reeducar en cada lugar  y espacio al que llegamos. ¿Y eso cómo? Con convicción y militancia. 

*Militante trans independiente

Imagen: Putos Peronistas Rosario

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