Por @Lejosenberlin / Una arenga para terminar con el mandato heterosexual. Cuando las respuestas fáciles no alcanzan para romper estructuras. ¿Por qué dos hombres se están besando, mamá?

“¿Cómo le explico a mi hijx que dos hombres se están besando? Es fácil: Se besan porque se aman”

Disculpame pero yo no amo a todos los pibes con los que me beso. Es más, amo a mi abuelita muerta pero no por eso me ando besando con cadáveres.

Desde que somos chicos nos educan para que seamos heterosexuales, oh sorpresa: no lo somos. Pero para no sentirnos excluidos como maricas, ¿qué hacemos?  Intentamos imitar el mandato heteronormativo (es Puto pero no se le nota). Quieren que justifiquemos nuestra sexualidad bajo la pureza y pulcritud del “amor”, pero a los heterosexuales no les justifican sus muestras de cariño en público con ese mismo cuento.

“Eso acá no se puede hacer”

Cuantas veces han corrido a gente por besarse con gente del mismo sexo y todas nosotras, enfurecidas y con razón,  llamamos al famoso besazo bajo el lema “love is love” “el amor no sé que bosta”. A mi me gusta mas “Soy lesbiana porque se me da la gana” por ejemplo.

Tenemos miedo de que nos tilden de promiscuas? ¿Quiénes? ¿Los hipócritas que chupan sirios y cagan santos? ¿Los curas pedófilos?  ¿Las que nunca sintieron un orgasmo con el roce de otra concha?

¿Tenemos miedo que nos griten sidosas los mismos que nos infectaron y nos negaron tratamientos y nos excluyeron?

Yo beso hombres porque me gusta sentir el roce de su barba en mi cara, en mi cuello y sentir como su verga crece contra la mia, pero ¿amarlo?  Lejísimos.
Dejemos de justificar nuestro deseo a través del amor heternormativo y monógamico, queriendo pertenecer a algo que no pertenecemos (por suerte), tratando de agradar al sistema que nos oprime y nos limita.

Nos besamos porque somos locas, deseosas y promiscuas. Porque exploramos nuestra cuerpa y el del otre, y no nos limitamos a una sola boca y a una sola lengua para siempre. No salimos de una serie de Cris Morena, somos cuerpos inquietos, rebeldes, no le tememos a las ITS ni a la moral católica apostólica romana.

Nos besamos con desconocidos por el sólo hecho de sentir el placer de otra lengua caliente y húmeda recorriendo nuestra cavidad bucal y nuestro ano también por qué no.

Creo que deberíamos dejar de dar la respuesta que ellos quieren que demos y respondamos con nuestra mariconería para ir derrumbando de a poco la estructura de poder que no nos permite ser.

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