Por Martín Paoltroni / Desabastecimiento, complicidad empresarial y semibloqueo comercial: la claves para entender las estrategias de la derecha venezolana en su objetivo de tumbar a Nicolás Maduro. 

Víctor Fha asegura que “a Maduro no lo han dejado gobernar” desde que fue electo presidente, y analiza las dificultades de sostener el programa político del chavismo en la actualidad, en contraposición a lo que fueron los años de bonanza económica donde los fondos permitieron asegurar una fuerte presencia del estado, aunque con nichos de corrupción. “Con tanto dinero circulando y con tantos beneficios en esto de resarcir la deuda histórica de 500 años, el pueblo rápidamente se acostumbró a tener calidad de vida sin que eso implicara un esfuerzo distinto del trabajo que ya venían desempeñando, que generalmente está vinculado a los servicios, el comercio y la administración pública, pero nada de producción, todo lo importamos”.

“Con tanto dinero circulando y con tantos beneficios en esto de resarcir la deuda histórica de 500 años, el pueblo rápidamente se acostumbró a tener calidad de vida(..)”

En otro pasaje, explica como la oposición aprovechó el contexto económico para construir un golpe de estado: “la gente estaba acostumbrada a comprar lo que quisiera, y cuando llegaban al supermercado faltaban ciertas cosas. Se empezaron a hacer colas gigantes, la mayoría de esos productos estaban subvencionados, entonces tenían un precio controlado y los comerciantes estaban en contra de eso. Los productos no estaban en los anaqueles, pero no porque no los importaban, sino porque los comenzaron a acaparar y los vendían por fuera en el mercado negro a un precio no regulado por el estado. Esa dinámica económica perversa, es una manera de sostener un golpe de estado con rentabilidad al sector comercio”, enfatiza.

“Los productos no estaban en los anaqueles, pero no porque no los importaban, sino porque los comenzaron a acaparar y los vendían por fuera en el mercado negro a un precio no regulado por el estado”.

En tanto, y tras la derrota electoral en las elecciones parlamentarias de 2015, el gobierno de Maduro reconoció la guerra económica y constituyó los CLAP (Comité Local de Abastecimiento y Producción) para realizar la distribución de alimentos a través de la organización popular: “el estado importa, y lo que le compra a productores locales lo distribuye. Eso comienza a ser un principio de solución porque recibimos una caja con los productos que no se consiguen, o que están a precios especulativos en el mercado negro”. En este sentido, el militante manifiesta que  el chavismo apuesta a lograr soberanía económica a través de la producción nacional mediante “los quince motores económicos” que suponen una alianza estratégica con empresarios venezolanos , con campesinos y campesinas, y el impulso definitivo a las Comunas y Consejos Comunales para el cultivo de alimentos.

Maduro reconoció la guerra económica y constituyó los CLAP (Comité Local de Abastecimiento y Producción) para realizar la distribución de alimentos a través de la organización popular.

En este contexto, comenta que  cuando la oposición comenzó a ver que la guerra económica se revertía, empezaron a realizar “un ataque feroz”, con violencia en la calles y  con un “libreto muy parecido a lo que ocurrió en Libia, Ucrania, Siria, que busca hacer evidente ante el mundo que hay un estado fallido”. En esta línea, Víctor  enfatiza que “para que el mundo lo pueda validar frente a su lógica oenegeista-derechos humanos-ONU tiene que ser a través de episodios de violencia donde se pueda acusar al estado de represor, a través de la teoría de los estados fallidos”.

 

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