Por Karla OjedaA dos semanas del travesticidio de Pamela Tabares la noticia desapareció de los medios. La necesidad de recuperar su historia, pedir justicia y exigir políticas públicas reales para el colectivo trans en Santa Fe. 

A Pamela le decían “La Brillito”. Vivía con su abuela en la zona norte de Rosario y empezó a trabajar en la calle desde chica. Era extrovertida, muy alegre, le gustaba cuidarse. Decía que soñaba con un hombre que la acompañe y esté con ella para formar su vida y vivir el amor.  De hecho, hace poco le había dicho a una compañera que quería empezar a vivir. Ella veía que, después de años de injusticia, las cosas fueron cambiando. Y creía en eso. Sin embargo, ya pasaron quince días del travesticidio de Pamela y casi no se ven ni  se escuchan noticias sobre su asesinato. Está claro que para los medios es una noticia más, como también lo es para la sociedad en sí.

Era extrovertida, muy alegre, le gustaba cuidarse. Decía que soñaba con un hombre que la acompañe y esté con ella para formar su vida y vivir el amor.

Nos convocamos dos días después del travesticidio frente a la fiscalía para estar presentes y pedir justicia. Habremos sido unas cincuenta o sesenta personas: eso marca muchísimo que la problemática todavía no está visible, no llega a la gente porque para muchas personas sigue siendo una trasveti y es como decir: que si vos elegiste ser trava, si vos elegiste trabajar en la calle, bueno, te iba a tocar. Y en realidad no están enterados de la identidad de género, ni de lo que es ser trans, ni de las dificultades que pasa el colectivo, ni que no tenemos  amparo de ningún lugar.

Nota Pamela Karla 2

Cuando se asesina por violencia de género a una mujer cis la gente organizada y del montón se moviliza de a centenares para reclamar y pedir justicia. Nosotras no habremos sido más de sesenta, unas diez trans y el resto, organizaciones y personas que nos acompañan. Para algunos espacios  queda muy bonito hablar de diversidad y los problemas de las trans y travestis. Pero a la hora de activar y organizarse para reclamar, tienen que hacer suyo el problema. La lucha es la unión de las personas y es importante mostrar que somos muchos. Por eso volvemos a lo que dije en la primera columna: es indispensable seguir construyendo, militando y visibilizando.

Cuando se asesina por violencia de género a una mujer cis la gente organizada y del montón se moviliza de a centenares para reclamar y pedir justicia. Nosotras no habremos sido más de sesenta, unas diez trans y el resto, organizaciones y personas que nos acompañan.

Los cambios en los últimos años fueron claros, pero no son suficientes. La exclusión y la discriminación no han dejado de existir. Nosotras sufrimos por años un código de faltas (ya derogado en esta provincia) que decía que por el hecho de ser trans te llevaban detenida por días. Hace veinte años, un travesticidio no era noticia. Las chicas desaparecían y la noticia llegaba a las familias semanas después de su asesinato. Las compañeras eran abandonadas en los hospitales. Y ni siquiera las organizaciones de gays y lesbianas nos aceptaban. La transfobia venía desde adentro del propio colectivo. Muchos militantes u organizaciones decían que nosotras teníamos que tener sí o sí una organización aparte. Pero además, vos decías en tu casa que sos trans y te echaban. La visibilización, la lucha y en algunos casos la voluntad política (en la última década , sobre todo, y con la aprobación de muchas leyes), hicieron que las cosas vayan cambiando y las chicas ya no sufren lo que nos tocó a muchas. Pero no quiere decir que no pase. El caso de Pamela es algo muy fuerte.

Hace veinte años, un travesticidio no era noticia. Las chicas desaparecían y la noticia llegaba a las familias semanas después de su asesinato.

En Rosario contamos con dos organismos públicos: el Área de Diversidad de la Municipalidad y la Subsecretaría de Diversidad de la provincia. Si son espacios que nos incluyen, deberían atender la necesidad del colectivo con políticas públicas reales. No sirven los cursos de tres meses ni el cupo de cinco personas. Las necesidades del colectivo son claras: educación, laburo, una casa, que se cumpla la Ley de Identidad de Género. Solamente hay un consultorio amigable y una lista de operaciones que no se llevan adelante.

Las necesidades del colectivo son claras: educación, laburo, una casa, que se cumpla la Ley de Identidad de Género.

Acompañar en la fiscalía y anunciarse como querellantes, da la sensación de que llegaron tarde. Estuvieron ese día, pero podrían haber hecho muchas cosas antes. Cuando Pamela estaba viva, por ejemplo.  Somos una población chica. Vemos que desde la Municipalidad y la provincia hay presupuesto para arreglar calles, plazas, y son millones de pesos. Si lo pone en la balanza en cuanto a nuestras problemáticas y viendo que las chicas siguen muriendo, creo que deberíamos ser prioridad. Es políticamente correcto hablar sobre lo que hacen por el colectivo trans o LGBT. Esas otras cosas no están mal, pero acá, es urgente. Son nuestras vidas.

Imágenes: Sole Pellegrini

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