Por Julián Fernández | El sábado fue la marcha del orgullo, con los dedos llenos de glitter y el corazón todavía revolucionado, quiero contarte como la viví.

El sábado me desperté cuchareando y sabiendo que a la tarde marchábamos. Fue la excusa ideal para un mañanero de celebración. Al grito de “vivan las cuerpas libres” me vestí y salí para la plaza Libertad. La excitación se sentía desde hacía días, éramos muchxs trabajando para que todo salga pipí-cucú y  la realidad superó hasta la más osada expectativa.

Desde temprano hubo gente en la plaza, ya había caras pintadas y tangas que partían al medio, acomodando tablones y feriantes. El sol brillaba (¡qué día peronista!) pero el arcoíris estaba en la plaza. Las maricas aparecían por todos lados con barbas de colores y glitter marcando sexys pancitas, tortas hermosas con los ojos llenos de chispas, niñxs pequeñxs corrían y saltaban porque sentía el espíritu de fiesta y travas fabulosas avisaban a los gritos que ahí estaba la resistencia trans.

Muchxs fueron lxs artistas que hicieron perfo en la plaza pero yo me las perdí todas. Me tocaba organizar la “columna LGTB” durante la marcha, era una bola de nervios. La eterna bandera  de 6 colores se desplegó sobre la calle mitre y el público salió a su encuentro. Bien se sabe  que esta bandera es sinónimo de marcha, de lucha. Quise ir a organizar a los centros de estudiantes y partidos políticos pero  no entrabamos en la calle. Nuestro calculo era para una marcha de 6 mil compañerxs,  pero fuimos 10 mil lxs que desbordamos la ciudad.

Las maricas aparecían por todos lados con barbas de colores y glitter marcando sexys pancitas, tortas hermosas con los ojos llenos de chispas, niñxs pequeñxs corrían y saltaban porque sentía el espíritu de fiesta y travas fabulosas avisaban a los gritos que ahí estaba la resistencia trans.

La pregunta me la hicieron montón de veces en estos días “¿Por qué tanta gente en la calle?” en primer lugar, porque podemos mi amor. Pero si queres un análisis más profundo, creo que tiene que ver con el contexto nacional, y el colectivo LGTB es uno de los más afectados con la derecha hecha partido y encargada de la gestión del Estado nacional.

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Desde la plaza salían miles de lxs transbiputorta buscando su lugar en la marcha, las locas de la carroza LOCA loqueaban y contagiaban maricalocura a todx lxs que pasaban por su camión. Detrás de estas 2 cuadras, se acomodaron las aborteras y las #NiUnaMenos, porque las luchas están hermanadas y la autonomía a decidir sobre nuestras cuerpas es un grito con muchas voces. Las seguían lxs Malas Juntas en un mar de griterío feminista. Un sinfín de centros de estudiantes venían atrás ¡la pibada bancando porque ellxs saben que mundo quieren construir: uno donde entremos todxs! Y detrás, los partidos políticos que se animan a bancar porque hay quienes llevan pastores evangelistas encabezando sus listas y parece que la bandera arcoíris les empezó a quemar en los ideales.

La pregunta me la hicieron montón de veces en estos días “¿Por qué tanta gente en la calle?” en primer lugar, porque podemos mi amor.

Acá voy a ponerme pesada pero al ver la marcha completa también tuve un momento bajón porque muchxs compañerxs con los que laburamos todo el año estaban al final, y adelante también había muchxs compañerxs que suelen ser parte de los problemas que convertimos en reclamos y que en la marcha convertimos en canciones. ¿Cómo nuestrxs compañerxs de partidos políticos van a estar al final de todo si en la lucha cotidiana estamos al lado? Tenemos que superar esta discusión y entender que la política también se hace en rondas  de mates en un parque, la construcción es colectiva e incluye tanto militantes independientes, activistas y militantes, ONG y partidos, bares culturales y grupos de lecturas, estamos todxs dentro. Si algo voy a criticar(me) de esta marcha es esto, la política posibilita el encuentro (y las discusiones necesarias). Estar en un partido no quita lo disidente, como ser travatortamarica no quita lo fachx.

Toda la marcha corrí de una punta a la otra y solo paraba para emocionarme, perdón pero creo que me pegó el viejazo. Inevitable acordarme de mi primer marcha donde apenas ocupábamos una cuadra estando muy dispersos y ahora no dábamos abasto con tanta gente la calle. Al frente estaban las travas cantando reclamos sin dejar de bailar junto a la batucada que vibraba en trajes azules. Miles de saludos y un par de besos en medio de gritos para conseguir organizarnos ¡fuimos fuego bebe!

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Marchando por Pellegrini crucé a mi primer noviecito, corrí a saludarlo. Antes de llegar a hacer una cuadra me encontré a mi último ex… junto a su novio. También los saludé. Las redes de afecto que queremos crear no son solo parte de nuestros ideales, también hay que ponerles el cuerpo y la sororidad disidente tiene que estar a flor de piel.

Los partidos políticos que se animan a bancar porque hay quienes llevan pastores evangelistas encabezando sus listas y parece que la bandera arcoíris les empezó a quemar en los ideales.

La marcha seguía y en el momento que pensábamos crítico me puse a correr. Ya estábamos llegando a plaza de Mayo, los días previos estuvieron cargados de rumores donde se hablaba que una alianza entre el arzobispado y partidos de derecha  (PROPROPROPRO) iban a intentar pudrir nuestra celebración pero cuando puse un pie en Laprida y Córdoba vi que la alegría fue más fuerte. Lxs compañerxs de la organización de la marcha estaban desplegando una bandera que envolvía la plaza, bandera que durante la feria se había aerosoleado con consignas y dibujitos, un pizarrón en blanco que reflejaba nuestros deseos y reclamos, nuestros encuentros y rupturas.

Los días previos estuvieron cargados de rumores donde se hablaba que una alianza entre el arzobispado y partidos de derecha  (PROPROPROPRO) iban a intentar pudrir nuestra celebración pero cuando puse un pie en Laprida y Córdoba vi que la alegría fue más fuerte.

La fiselina blanca cubría todo el borde de la plaza y en la esquina las Modestia Aparte entonaron sus canciones como tributo ante tanta fiesta que no paraba de marchar. Los rostros pintados de blanco de las Modestia eran los únicos que se reconocían porque quienes estaban encolumnadxs atravesaron la plaza con una foto de Santiago Maldonado frente a su rostro ¡Lxs desaparecidxs siempre son nuestrxs, el reclamo es de todxs!

Pido disculpas si me extiendo, fue un día largo. Perdón si escribo de forma acelerada pero me cuesta ordenar las sensaciones y secuenciar los recuerdos. Las maricastravastortasputonas que ocupaban las calles, veredas y corazones llegamos a San Martín y el rio donde meta cachengue pasamos la noche. La Pedro Pontes y les militantes del ritmo acompañados por Ayelen Aguilera Beker (quien debería cambiarse el nombre a SiEsaTravaTePareceUnFuegoEsperáAEscucharlaCantar) nos hicieron mover el culito y menear hasta abajo para terminar desconchando con Las Taradas, trolosmujeras que entre trompetazos bajaban línea.

Meneo, cerveza, porrito y muchos mimos. No son los ingredientes para crear las chicas superpoderosas, sino nuestra forma de cerrar un día cargado de lucha. Nuestros reclamos los hacemos sin olvidar que seguir eligiendo vivir como queremos es la mejor respuesta ante tanto facho reprimidx. A los closet solo volvemos para prenderlos fuego.

Fotografías: Maria Nela

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