Por José Malé Franch / La ausencia de Ciudad Futura en la Marcha del Orgullo despertó una fuerte polémica. ¿Acaso la candidatura de Eduardo Trasante los obliga a esconderse del arcoíris? ¿Cuál es la posición del candidato sobre la diversidad sexual? Incógnitas y silencios que generan dudas.

El 7 de octubre las calles rosarinas fueron pasarela y más de 10 mil almas nos hicimos bola de carne, emoción, sudor y purpurina bajo la bandera de los seis colores. Putos barbudos, twinks de ensueño, tortas butch, femmes fatales, pibitas hipsters, travas de porcelana y las de barrio, varones trans bigotudos, bisexuales porno, heteros copados, un sin fin de posibilidades marchamos levantando las banderas de lucha del colectivo LGBTTI.

Cada vez que llego a una marcha del orgullo, doy una vuelta obligada por la columna de partidos, agrupaciones de derechos humanos, centros de estudiantes y militantes del arco político considerado progresista que se movilizan para apoyar nuestra causa. Principalmente para saludar conocidos, pero en realidad, más que nada para ver a esos chongos bellos y militantes que el campo popular nos sirve en bandeja magenta en cada movilización social.

Particularmente me llamó la atención la falta de un partido que considero se encuentra en esta vereda de la política y suele tener pibes portantes de una belleza sudaca-zurda-barbuda-ñoña alucinante. Sorprendida, continué mi gacela desfilar como una pequeña princesa drag – y copeteo mediante – , me puse a charlar con los organizadores de la marcha. Me comentaron que dicho partido no participó de las diferentes asambleas abiertas para organizar la marcha. No movilizaron a sus militantes como en tantas otras marchas donde se los ve rebosantes de gente y energía (como por ejemplo en cada 24 de marzo) y ni siquiera enviaron una adhesión a la movilización en carácter simbólico (el ABC de cada candidato o partido que por “x” causa no se movilizó, pero apoya la causa). Tampoco su bloque de concejales estuvo cuando la coordinadora Orgullo Rosario se reunió con ediles solicitando apoyo.

Particularmente me llamó la atención la falta de un partido que considero se encuentra en esta vereda de la política y suele tener pibes portantes de una belleza sudaca-zurda-barbuda-ñoña alucinante.

Me quedé rumiando esto como una vaquita (de San Antonio), pero masticar mucho sin tragar indigesta. Como no pude generar respuestas que saciaran mi sed de preguntas y como cada puto somos una Moria Casán (pobre) en potencia, el lunes opté por interpelar a representantes y militantes de Ciudad Futura, vía Mark Zukerberg, para entender el porqué de esta inusitada ausencia. Entendiendo que cuando les exigimos respuestas sobre esta decisión, es porque gran parte del colectivo LGBTTI, esperábamos otro accionar de su parte.

Ya sé, están pensando: “esta loca se enojó porque no vio a los chongos lindos en esos vestiditos rojos que tan bien les contrastan las tupidas y fulgurosas barbas”. También. Pero lo que pasa es que Ciudad Futura es un partido que me resultó interesante. Lo considero joven, progresista y ellos mismos se enorgullecen de ejecutar “otra forma de hacer política”, “el poder de la gente común”, “hacer en vez de decir”, etc. El no haber participado de ninguna manera y en ninguna instancia de esta marcha, algo quería decir.

Ya sé, están pensando: “esta loca se enojó porque no vio a los chongos lindos en esos vestiditos rojos que tan bien les contrastan las tupidas y fulgurosas barbas”. También.

Pasando en limpio. A ver querida lectora, te comento que al PRO y al peronismo de derecha no le pedimos explicaciones de por qué no participan de Orgullo es Lucha porque lo tenemos bien clarito hace mucho tiempo. Te lo pido por favor. ¡No me hagas aclarar huevadas antes de tiempo, que me va a dar una súper rabieta y ya apenas pasados mis 30, me perjudica!

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Ahí se armó una tremenda tole tole de comentarios cruzados, emojis de tacos agujas y manitos pintándose, entre el tercer candidato a concejal por CF, con varios militantes y miembros del colectivo local.

Esta catarata-quilomba-virtual-rosarigasina, se intensificó con un comentario de Juan Monteverde aclarando: “Ciudad Futura participó de la marcha como la hace siempre, el año pasado estuve junto con los compañeros. Esta nos agarró en medio de la campaña y estuvimos como pudimos. No voy a contestar los comentarios mala leche, nuestras ideas las bancamos con el cuerpo, con nuestra práctica, con nuestras votaciones en el concejo y las pueden ver. Siempre bancamos y bancaremos las políticas de diversidad. Mientras nos bardeamos por fb las elecciones la gana el pro y perdemos todos. Abrazo grande y cuando quieran las seguimos por un medio más amigable”.

A esta altura la sumatoria de comentarios “cassette de campaña electoral copy paste” que redactaba Ingrassia, el tercer candidato a concejal de dicho espacio, más este comentario (sincero) de Monteverde, consiguió que la súper rabieta me tome la cuerpa enterita.

Pero más allá de Monteverde e Ingrassia, lo que me puso triste fue que no hubo respuesta ni en dicho posteo (ni hoy día) de ningún militante gay, lesbiana o bisexual dentro de Ciudad Futura, siendo que conocemos a varixs que viven su orientación sexual abiertamente. Excluyo a la T porque no hay ninguna trans en el partido (esto es algo que invito a reflexionar a ellos mismos). De hecho el partido no tiene un frente, área, o como quieran llamarlo que milite específicamente en Diversidad Sexual.

Lo que me puso triste fue que no hubo respuesta ni en dicho posteo (ni hoy día) de ningún militante gay, lesbiana o bisexual dentro de Ciudad Futura.

Me llama la atención que compañerxs LGBTTI no planten una postura acerca de la ausencia de su partido. En lo personal, he militado en espacios kirchneristas y cuando el movimiento en el que yo participaba salió a apoyar públicamente la asunción del mataputos (y cómplice de la dictadura) Bergoglio como Papa Francisco, hice tremendo quilombo y me fui taconeando a otro lado. Así lo hubiese querido mi santa Evita que nos guía desde los arcoíris.

Volviendo al comentario de Juan, nunca compartí esta lógica de partido de fútbol (será porque odio ese negocio), la cual reza que si interpelamos a una agrupación “progresista” estamos haciéndole el juego a la derecha. Mamita queridísima, vuelvo a repetir, si los interpelamos es porque esperamos algo más interesante de su parte y no los consideramos enemigos. Segundo, la realidad es un poquito más compleja y no tan fuckin y aburridamente lineal. Y tercero… para los putos no existe la mala leche, en todo caso solo será leche que dejaremos correr.

Que la política casi en su totalidad es conducida por varones, heterosexuales, clase media/alta, blanca, universitaria ya es de público conocimiento. El androcentrismo eurocéntrico  ha calado bien hondo (acá el puto se hace la CONICETeada). Bueno, Ciudad Futura no es la excepción a esta regla. Los putos estamos acostumbrados desde que somos pequeñas ninfas infantravestis a tener que entender que no nos entiendan. Así que vamos a ser como la Maestra Noelia de Gasalla, teachers severas… como siempre.

 Comienza la clase queridas pupilas

Yo tengo los mismos privilegios que antes citaba: varón, clase media/alta, blanco, universitario… pero soy puto. Soy uno de esos a los cuáles la iglesia (católica y evangélica) considera un error del niño dios, o en el mejor de los casos, un zombie de Walking Dead al que hay que eliminar. Soy uno de esos a los que todos los cantos de las marchas de todos los partidos nos ponen junto a sus enemigos “los putos radicales”, “Macri puto”, etc. Soy uno de esos a lxs que el patriarcado forzó a ser “varón” en la más tierna infancia.

Soy uno de esos a los cuáles la iglesia (católica y evangélica) considera un error del niño dios, o en el mejor de los casos, un zombie de Walking Dead al que hay que eliminar.

Entonces hay algunas vivencias específicas que experimenté desde el cuerpo y quizá ahí sea donde ustedes no logran entender nuestra lucha, porque no la vivieron y entonces “se les pasa” en la coyuntura caótica de la machirula campaña electoral.  Soy puto y en mi militancia de hace varios años (soy medio vieja escuela), he conocido a muchos LGB y sobretodo a las que conforman la T de nuestro colectivo. Esa T que sigue al final de nuestra sigla, como en la vida misma.

Las travas, los y las trans. Esxs que recién a partir del año 2012 con la Ley de Identidad de Género, son consideradxs ciudadanxs por el Estado. Esas que en su mayoría dejan su casa siendo aún pre adolescentes para poder vivir su identidad, quedando a merced de toda perversión de este sistema miserable. Imaginen el grado de exclusión social, violencia y segregación que tienen personas que ni siquiera fueron consideradas ciudadanas.

Bueno, según los únicos datos científicos* que tenemos al respecto en Argentina, el promedio de vida de una trava ronda los 35 años. Si, 35 años, si tuvo mucha suerte y la divina trans la salvó de todos los machos que en su vida la fajaron, violaron y quisieron matarla sin parar por trava.

Desde que arrancó el período electoral, el cual parece que les consume la humanidad a los candidatos, en nuestro país mataron como mínimo a 9 travas en lo que son considerados  crímenes de odio. La última de esas muertas era local y se llamaba Pamela Tabares: la mataron de cinco balazos el 26 de julio de 2017… por trava. Acá nomás, en Rosario, donde ustedes tienen 3 concejales ejerciendo su cargo. Desde entonces el colectivo de la diversidad sexual encabezado por la comunidad trans y múltiples agrupaciones, partidos y movimientos sociales, venimos exigiendo el esclarecimiento de este crimen y el castigo a los culpables. Actividades y escraches de los cuáles no participaron.

Desde que arrancó el período electoral, el cual parece que les consume la humanidad a los candidatos, en nuestro país mataron como mínimo a 9 travas en lo que son considerados  crímenes de odio.

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En esta sumatoria de hechos concretos, es desde donde nuestro colectivo se ve en la necesidad de preguntarles: ¿Quiénes son la gente común por la que bregan?, ¿Los LGBTTI somos parte de esa gente común?, ¿Dónde entra lo LGBTTI en “la ciudad que soñamos”?

Pregunta de examen, barbudas pupilitas… anoten: ¿conocen gente más común que las travas y trans que apenas son consideradas ciudadanas por el estado, que no tienen acceso a ninguna institución salvo a las comisarías y la morgue, que no pueden trabajar más allá de ejercer la prostitución y se les hace casi imposible estudiar?.

De cadenazo y taco aguja

Como colectivo LGBTTI  nos preocupa de sobremanera que el hito político histórico que posiblemente lleven a cabo el próximo domingo 22 de octubre sea sentar por primera vez  en una banca del Concejo Municipal a un pastor evangelista.

El mismo candidato que NO aclara qué posición política tiene ante nuestra comunidad, el aborto, la Ley de Educación Sexual Integral, el feminismo, ni una menos, el matrimonio igualitario, la ley de identidad de género, los travesticidios, las familias homoparentales, en fin… todo el arco de problemáticas de género al que “de buena FE” nos piden que tengamos confianza en que será progresista y uno de nuestros salvadores.

Nuestro querido Carlos Jáuregui proclamaba “en una sociedad que nos educa para la vergüenza, el orgullo es una respuesta política”. Señores, LA AUSENCIA, también es una respuesta política.

Ojala participen y nos apoyen en nuestras luchas cuando se termine la campaña electoral y estén más tranquilos. Mientras tanto, nosotros trataremos de que no nos maten a ninguna trava más, por lo menos hasta que las elecciones finalicen. No los vamos a esperar, de ninguna manera. Pues seguiremos militando con la furia travesti de siempre, como nos enseñan nuestras referentes. Pero los recibiremos con los brazos abiertos y las tetas al aire, cuando quieran que el rojo forme parte del arcoíris.

*Josefina Fernández y Lohana Berkins, “La Gesta del Nombre Propio”, 2005.
Imágen portada: Joaquín Martínez – Sin Cerco

 

 

 

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