Por Jano / La fantasía homosexual de un hetero suele ser canalizada por un taxiboy. Pero hay quienes no soportan concretar sus deseos y esto pasa cuando la culpa pesa más que el placer.

Primeros días de septiembre y ya no tenía un peso. El teléfono no paraba de sonar.

-¿Cuánto cobras?

-Mucho

-¿Dotación?

-Gigante

-¿Haces parejas?

-Si me pagas bien puedo ser cupido o escupido.

Pero nadie concretaba, como diría mi amiga: ¡ni un peso! Yo lo entiendo, el exceso de macrismo también llega al bolsillo de mis clientes.

Gateando por Grindr me escribe un chongo hermoso. Yo pensé que me boludeaba por como escribía pero después me dijo que era brasilero, casado y buscaba discreción. La discreción te la debo, pero de mí, no se olvida más.

Llegó a casa a eso de las 4, me da la mano y pasa. Era lindo como en su foto e igual de tímido que por chat. Me sigue a mi habitación y mientras cerraba la cortina le pregunté sobre su vida intentando esquivar silencios incómodos. Me cuenta que se casó joven y vino al país a estudiar medicina, según entendí parece que viene de una familia de plata. Yo estaba feliz, pensé que finalmente me había encontrado con mi propia lluvia de inversiones de capital

Me acerco a buscar su boca, la encontré pero retrocedió dejando escapar una risa tímida. Descolocado, sonreí y me volví a acercar pero esta vez más despacio para que pueda prever mis movimientos. Le besé el cuello y llevé su mano a mi entrepierna. Me desabrocha el jean y me la agarra. Mis besos bajaban por su pecho pero encontraron su remera íntegramente transpirada, empapado. El corazón latía fuerte como queriendo escapar de su cuerpo nervioso. Hablaba muy rápido en portugués, las palabras se atropellaban entre ellas.

Chau – pensé – se me muere uno acá y yo termino tipo Natacha Jaitt re pasada en el programa de Rial. La publicidad gratis era tentadora pero fui obligado al volver a la realidad ¡tenía un chongo en pleno ataque de pánico!

Marica Estupida A-B

Lo intenté calmar mientras le devolvía la ropa que había tirado por mi pieza, en mi cabeza sonaba la voz de Roberto Flores diciéndolo “marica, talón rajado, pasiva tapada estúpida”. La verdad que no sé qué pasó, si el chongo era alérgico a los gatos, a los rosarinos o a los chicos lindos como yo (¡awaaaamta!), quizás la emoción de tocar una poronga lo sobreexcitó (no podría culparlo) o capaz sintió culpa por la infidelidad, por su matrimonio o por su heterosexualidad (cualquiera de esas opciones es un horror). Puede que haya sido una mezcla de todo eso.

Lo acompañé a la puerta porque lo primero que me dijo en portuñol fue que necesitaba irse. Le di la mano, ya se veía mejor aunque se notaba lo chivado que había quedado.

Subí la escalera riéndome por el miedo que me generó toda la situación hasta que me di cuenta que entre todo el teje me olvidé de cobrarle. Ahora la marica estúpida era yo. Karma is a bitch.

Dibujos: Franco Rasia

 

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