Por Marlene Wayar / Desde Jauregui hasta la Ley de Identidad de Género, la activista repasa los hitos más importantes del movimiento travesti, y expone las tensiones propias de un colectivo en crecimiento. 

Costó mucho que Carlitos Jauregui concientizara sobre la incorporación de las Trans al movimiento de gays y lesbianas. Pero sucedió y finalmente fructificó por la radical visibilidad travesti de donde surgen intachables las figuras de Lohana Berkins y Nadia Echazú como dirigentes fuertes de izquierdas con una enérgica participación mediática, cuestionando el abuso policial y la responsabilidad social de la situación de prostitución de la comunidad Trans.

Esto fue solo contradicho por ATTTA alejándose del tema de la prostitución en un ejercicio de enmascaramiento moral,  solo reclamando el derecho a vestirse como de mujer. Discurso que finalmente tendrá mayor impacto a nivel nacional por ser claramente tranquilizador: son ellas quienes cumplen fielmente el mandato de la organización mundial de la salud en relación al Sida, domesticando en el uso de preservativo en el ejercicio prostitutivo como resguardo de la familia y su bien principal, el hombre que nos prostituye, nunca entendiendo el trasfondo político de exigir una concepción de la salud para las travestis, mas allá de ser un objeto de consumo para el hombre. Y sobre todo no discutiendo la categoría donde se nos ubica “HsH” hombres que tiene sexo con hombres.

No obstante, se consigue la caída de los edictos policiales, la garantía en la constitución de la CABA de los DDHH a la diversidad sexual y una permanente discusión social sobre los límites del control sobre la ciudadanía y sobre quienes somos legítimas en el ejercicio de ciudadanía, empoderadas y a pesar del constante maltrato mediático.

Llega el 16 de julio de 2004 con un postergado tratamiento en la legislatura porteña del nuevo código de convivencia que tenía como objetivo prohibir el libre tránsito y accionar de travestis, vendedorxs ambulantes y artistas callejerxs en un país con altísima tasa de desocupación y sin dar respuestas positivas a la prostitución como salud, trabajo, educación y acceso a vivienda digna. Se prohibió el ingreso al recinto de lxs representantes de estos colectivos directamente implicadxs en el tratamiento luego de que ingresaran vecinxs que apoyaban el recorte de sus libertades civiles.

De inmediato la legislatura fue asolada a palos, y rotas sus puertas por grupos de travestis entre los que me encontré como punta de lanza, bajo la convicción que ante el secuestro de lo público por parte de quienes detentan el poder la obligación es defender los derechos constitucionales. Hubo 15 detenidxs por delitos graves como coacción agravada, privación ilegal de la libertad, daño, incendio y resistencia a la autoridad, entre otros. La sociedad toda olvidó o hizo como que… no había sucedido un 19 y 20 en 2001 en esta misma nación por el pisoteo derechos civiles y económicos, aún cuando nosotras nos encontramos solicitando los básico: derechos humanos. Seguimos siendo valuadas de modo diferencial al resto de la condición humana solo por ser.

wayar berkins sacayan
Marlene Wayar, Lohana Berkins y Diana Sacayán. Imágen: Juan Tauil. 

En estos últimos 12 años se avanzó mucho con logros como el del grupo MAL bajo la impronta de Diana Sacayán que logra que el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires redacte una resolución que fue enviada  a todas sus dependencias donde ordenan “respetar el nombre de elección a todos los que requieran sus servicios”, cuestión que comienza a replicarse por otras instituciones de salud y educación en distintas jurisdicciones provinciales.

La legislatura fue asolada a palos, y rotas sus puertas por grupos de travestis entre los que me encontré como punta de lanza, bajo la convicción que ante el secuestro de lo público por parte de quienes detentan el poder la obligación es defender los derechos constitucionales.

De allí el salto es hasta el presente y la imposición a nuestro colectivo de una agenda pensada por la ambición política de figuras que se tenían que terminar de proyectar luego de la ley de matrimonio igualitario. Así se redactó  una Ley de Identidad de Género sobre la que no solo no fuimos consultadas sobre su pertinencia y urgencia,  cuando aun seguimos siendo perseguidas, encarceladas y coimeadas por la policía en diferentes provincias. Seguimos sin ser convocadas por la educación en tanto travestis y por lo tanto excluidas en nuestros últimos años de primaria o primeros del secundario sin alternativas laborales.

No solo no se nos ha brindado la posibilidad de dialogo comunitario sobre qué solicitarle al estado sino que se nos impuso, y esa imposición se duplica en el ejercicio nada democrático que implicó el aparato del estado y sus recursos para bajar la línea única que se pretendió, en lugar de emplearla para hacer foros en donde las travestis pudiésemos discutir diferentes posiciones y consensuar como ocurrió con la ley de medios. Una ley que dice ser para reconocer nuestra identidad mientras en ejercicio esquizofrénico escribe que seremos hombre y mujeres, no travestis, transexuales, transgéneros o Trans.

La imposición a nuestro colectivo de una agenda pensada por la ambición política de figuras que se tenían que terminar de proyectar luego de la ley de matrimonio igualitario.

Pero la sociedad toda se ha modificado,  somos reconocidas por la juventud e instituciones,  y organizaciones en todo el territorio nacional y fuera de él. Estamos impulsando otras cooperativas de trabajo y dispuestas a formar y capacitar en la organización propia a otras Trans aportando nuestra experiencia en organización, gestión y los vínculos construidos.

Continuará…

Deja un comentario