Por Diego Bonzi / A un mes de la desaparición física de la artista rosarina Graciela Sacco, una retrospectiva para entender la vigencia y actualidad de su obra signada por un fuerte compromiso social en momentos cruciales del país. 

La madruga del domingo 5 de noviembre a las 05:30 falleció la artista rosarina Graciela Sacco. Su obra nos deja un legado de tensiones entre la multiplicidad de objetivos que nos atraviesan como sociedades e individuos y los factores de necesidad comunes que nos deberían reunir en la persecución de fines únicos, comunitarios, hermanados en la singularidad de nuestra especie. Mejor dicho, en sus propias palabras: “somos individuos diferentes uno del otro en su crecimiento personal, pero con necesidades compartidas o no resueltas que nos unen y relacionan”.

Graciela Sacco fue una artista nacida en Chañar Ladeado, provincia de Santa Fe, en 1956. Su obra gira principalmente alrededor de la heliografía (como fotografía experimental, para lograr reproducción múltiple y simultánea sobre diversos soportes), el videoarte, las intervenciones espaciales, el manejo de la luz, la proyección, la gráfica y el lenguaje publicitario. Hija de los 60 y 70, épocas en las que se dio el pleno desarrollo de los medios de comunicación y de la publicidad en la Argentina, eventualidad que la marca en el trayecto de su producción visual. Sacco imprimió fotografías en superficies de metal, pétalos de flores, piel humana, pan y tela, pero, más allá de estas metodologías de realización antes nombradas, ella no tenía prejuicio a nivel técnica y estaba convencida de que el modo de hacer aparece a razón de la necesidad, su preocupación es la imagen y no el medio. 

Graduada en 1987 como licenciada en Bellas Artes de la Facultad de Humanidades y Artes de la UNR. Fue profesora de la cátedra: “Problemática del arte latinoamericano en el siglo XX” y del “Taller de arte experimental” en dicha institución.

Graciela siente un profundo interés por cómo una simple imagen puede cambiar el recorrido de los pensamientos del espectador. Su producción tiene un fuerte compromiso social y político en momentos puntuales de las sublevaciones del pueblo ante los poderes opresores, una artista de su tiempo que gestiona a través de su obra una construcción histórica.

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“Interferencia urbana”, Lanzapiedras

Las luchas sociales y populares cambian de nombre, mutan de escenario, se burocratizan, mudan de director y de técnica. Pero los actores sustanciales y las necesidades en la contienda cultural, parecen ser siempre un mismo loop infinito; o quizás el deseo se corre, como el título que le da nombre a su muestra en el Hotel de Inmigrantes de Bs. As. Centro de Arte Contemporáneo del MUNTREF, inaugurada el 29 de agosto de 2014: “Nada está donde se cree”. Cuando uno cree conquistar algo, ese algo ya no está más en ese lugar, se marcha. “La medida del deseo no puede ser capturada” dice Sacco sobre esta impronta frente a la que se detiene a observar. Por eso la obra de Graciela es actual y probablemente lo siga siendo por mucho tiempo. Incluso esto le da el atributo ontológico, de que, a pesar de ser esta exposición una recopilación retrospectiva debido a ese carácter anacrónico que la identifica, funciona en primera instancia como una muestra situada en lo instantáneo de la contemporaneidad.

FOTO 3 - Esperando a los bárbaros y TENSIÓN ADMISIBLE - RETRATOS
Esperando a los bárbaros y Retratos, de la serie “Tensión admisible”.

Su serie de obras con palos impresos en heliografía como: “Cuerpo a cuerpo / El incendio y las vísperas” o “Metro cuadrado / Tensión admisible”, se inspiran en una frase salida de una entrevista a Albert Einstein. Cuando le preguntan al físico como seria para él la tercera guerra mundial contesta: “- Mire usted, sinceramente no lo sé, pero sí sé cómo será la cuarta; Será con piedras y palos”. Encontramos en la obra de Sacco una fuerte intención de hablar sobre la memoria de los objetos, de plasmar esa evocación directamente sobre lo matérico, como un sello, como una estampa, como si la objetualidad nos hablara de su procedencia y su destino. Pero, por otro lado, ella decide no tomar sus propias fotografías, las extrae de la televisión y de los diarios. Resulta anecdótico que no le incumbe explicar a qué hecho histórico pertenece el registro, porque su interés está en lograr que se centre la atención en la actitud humana que dicha imagen expresa. Esos palos apilados como muros, estampados con protestas sociales, nos hablan de la lucha que se libra en la calle contra la naturalización del horror, contra las políticas que hacen oídos sordos a las necesidades de los pueblos. La insensibilidad que nos gobierna hoy en el mundo cocina un contexto donde estas obras cobran una potencia indescriptible. Ella nos dice: “Violencia es un muro que divide una ciudad. La movilización de la gente no es violencia, es energía que se condensa y va hacia un lado en función de lo que se necesita”.

Las bocas presentes en las series “bocanada”, un simple extracto del cuerpo humano, una reminiscencia al hambre. Se trata de pensar al hambre, no como algo situacional, sino como el producto de las sociedades contemporáneas. Su propia boca reflejada en la cuchara que descubre Sacco al tomar sopa, la lleva a preguntarse “¿quién come a quién?”, desenlaza la articulación dialéctica: “la gente no busca el hambre sino el hambre a la gente”.

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Cuerpo a cuerpo / El incendio y las vísperas 

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“Interferencia Urbana”, Bocanada. 

Crear una imagen que se inscribe con los códigos de la calle es parte de su causa, un proceso heredado del “Itinerario del ‘68”, de la ruptura con lo institucional, de la articulación de las expresiones artísticas con el movimiento obrero combativo y de los enfrentamientos entre algunos de los partícipes de la acción estético/política “Tucumán Arde” (movimiento de contrainformación que pujó en desarticular el relato oficial publicitario de la dictadura de Juan Carlos Onganía durante el año 1968 y que además fue el objeto de estudio de su Tesina de Licenciatura en Bellas Artes) y los integrantes del “grupo litoral”, sus maestros, a los que denominan “cultura mermelada”. Expreso en aquel manifiesto de Juan Pablo Renzi “A propósito de la cultura mermelada” (Rosario, 1966). Hay otros dialectos propios que solo funcionan en la urbe, lo que ella da a llamar “interferencias urbanas”. Obras que no pueden ser “musealizadas” porque quedan inmediatamente desactivadas, producciones que solo pueden existir por fuera del espacio institucional.

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“Interferencia Urbana”, Entre nosotros. 

Actualmente hay una obra de Graciela en el descanso de escalera, por el ala izquierda del primer piso de la Facultad de Humanidades y Artes de Rosario, por calle Entre Ríos. Decir expuesta es demasiado pretencioso, se encuentra sin señalización y en un estado de destrato. Esto pone al descubierto el poco interés en emplazar la memoria de una ex alumna y trabajadora de esta misma institución. Me pregunto si a las autoridades de esta escuela de altos estudios realmente le interesa la articulación entre arte y política, una bisagra sustancial inseparable que pareciera no abalan. No encuentro otra explicación a semejante abandono. Me da la sensación de que creen que arte y política son dos esferas de diferentes mundos, “Todo arte es político” sentenciaba el rosarino Antonio Berni, uno de los artistas más significativos del siglo XX en Argentina y Latinoamérica.

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Obra de Graciela Sacco en la Facultad de Humanidades y Artes de la UNR, sin señalización y en estado deplorable de abandono.

Tránsitos, migraciones, exilios, conflictos sociales y batallas cotidianas expresas en lo conceptual y explícito de su obra, propuestas que buscaron un lugar, pero se vieron tristemente atravesadas por la disparidad de género que somete a las mujeres y ataques permanentes en términos de habladurías. Luego de su muerte y a través de un disparador generado por un posteo en Facebook que derivo en intercambios de whatsapp, mails y demás plataformas, dieron lugar a una “Asamblea Permanente de Trabajadoras del Arte” que se ha dado a llamar “Nosotras proponemos / We propose / nos propomos” y un documento que se editó de manera conjunta en google.doc en menos de 24 horas con 37 puntos que fueron debatidos, el documento ya ha sido traducido al inglés y portugués y se propaga con la fuerza y el impulso sistemático de la necesidad. -más que una declaración de principios. Es un compromiso de prácticas cotidianas, permanentes y sostenidas que permitan producir ese cambio que es urgente, necesario y, así, posible-. Proclama el documento que pretende despatriarcalizar el campo del arte, se puede firmar y leer con profundidad en esta página: https://www.change.org/p/nosotrasproponemos-gmail-com-nosotras-proponemos-we-propose

“Nosotras proponemos

Ante la generalizada señal de alerta que circuló visibilizando las formas de acoso sexual que condicionan las relaciones de poder en el mundo del arte, nosotras, artistas, curadoras, investigadoras, escritoras, trabajadoras del arte, elaboramos un compromiso de prácticas feministas. Este documento, al que invitamos a adherir, busca crear conciencia sobre las formas patriarcales que, como una membrana invisible, moldean el ejercicio del poder en el mundo del arte” […] Así comienza este hermoso texto. La primera intervención que planea la Asamblea de Trabajadoras del Arte será conjugar las acciones para el paro del 8 de marzo.

FOTO 8 - NOSOTRAS PROPONEMOS

Facebook: Nosotras Proponemos

Web: Nosotras Proponemos

 

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