Varones gays que rechazan el mariconeo y refuerzan su masculinidad como una forma de pertenencia y normalización de la orientación sexual. Un alegato para seguir llenando las calles de plumas y escribir con glitter la palabra revolución. 

 

Cuando les conté a mis amigos heterosexuales que soy puto (como si ellos alguna vez me hubiesen informado que son héteros) una de las primeras cosas que me dijeron fue que estaba bien, pero que no cambie. Con esto querían decir que no me vuelva más afeminado. En su momento no le di demasiada importancia, pero hoy, mirando hacia atrás, me doy cuenta del lugar en el que nos pone la sociedad en general a las personas con otra sexualidad que no sea la establecida por el sistema. Es decir, si sos puto está bien pero mientras seas masculino. Esta idea nos atraviesa de tal forma que para muchos putos, perdón: GAYS, muchas veces la violencia y la discriminación que padecemos es por culpa de las maricas irreverentes.

 

Las que te llenan las calles de plumas y están orgullosas de eso. Su masculinidad, forzada e impuesta, es su bien más preciado, porque sin ellas son un puto cualquiera. Se alían al opresor y rechazan la lucha del colectivo y de otros sectores como el feminismo, están en contra del aborto y del poder de decisión sobre el cuerpo de cada una. Se mantienen en la zona de confort llena de privilegios que les da su condición de varón cis masculino “cuasi hetero”. Son los mismos que celebraron la ley de Matrimonio Igualitario no como una conquista de derechos sino como la validación para la normalización. Todo esto enmarcado en un contexto de bombardeo informático por parte de los medios hegemónicos de comunicación y funcionarios, que hacen ver a la política como algo sucio, a la militancia como cosa de vagos y grasas.

 

El gay normalizado cree que pelear por sus derechos y los de los demás no es cool. En cambio prefiere políticas vacías, carentes de contenido, y que no resuelven los problemas de fondo. Es lo que el opresor desea, gente que cree que está satisfecha en su lugar mientras no se descontrole y que no piense en las menos favorecidas. Claro que es mucho más fácil dejarse llevar por la superficialidad de los cuerpos y los productos, las promesas vacías, dejarse encandilar por el lujo de los cruceros gays y desconocer el asesinato de las compañeras trans, la lucha de los pueblos originarios, entre tantas otras cosas. Todos estamos atravesados por lo mismo, en mayor o menor medida. Pero sin duda la batalla por la liberación sexual se da a la par de la lucha por la igualdad y la justicia social, sosteniéndose y reafirmándose unas con otras. “No hay revolución social sin revolución sexual”.

 

Imágen: Wiki How

6 Comments

  1. Comparto la mirada. No es lo mismo sentir orgullo cuando nos dicen “a vos no se te nota”, como si eso fuera una virtud, a sentir enojo, bronca y otros tipos de ira porque para nosotros eso que para el otro “no se nota” es nuestro ser y nos sentimos en plenitud siendo putos. Gracias por abrir la reflexión.

  2. No entiendo la necesidad de encuadrar a las personas a lo que algunos consideran lo correcto, ser homosexual finalmente es que te atraen afectiva y sexualmente personas de tu mismo sexo, en ningún lado dice que tengas que cumplir con un cierto grado de “pluma” los seres humanos somos diversos y no podemos descalificar o tildar de temeroso o hasta homofobo a un homosexual que no es amanerado o no cumple con el estereotipo de lo que debe ser un gay.

  3. Desde mi modesto punto de vista, como maricón que soy, la esencia de lo que gay es la representación, la construcción de una personalidad, o si se quiere, la construcción del personaje que durante un tiempo va a ser nuestro personaje. Da lo mismo que creemos nuestra representación cubriéndonos de plumas o cubriéndonos de pelos hasta en la planta del pie, dejándonos barbas y bigotes, llenándonos de tatuajes, intentando parecer hipermasculinos… la cuestión es estar representando o construyendo algo postizo que nos diferencia a ojos de los que entienden. Un hombre hetero ya no es tan masculino como un gay que quiere aparentar masculinidad, del mismo modo que una mujer heterosexual tampoco necesita ser tan femenina como quiere serlo un gay que quiere sentirse mujer. Somos un desastre, todo en nosotros huele a falso y a postizo, ¿no podríamos sencillamente ser y aceptarnos como somos, sin exagerar? Pues seguramente no, porque se ve que lo nuestro es siempre la exageración.
    La cuestión es que en estos momentos la pluma de verdad es ser más machos que nuestros papás, aunque se nos note a la legua que somos maricas disfrazados de gladiadores. Así que cuando alguien me dice “odio la pluma” le digo lo mismo: “perdona mamita, tú pinta de machito de imitación es la pluma del siglo XXI”…

  4. Mezcla de muchos temas que están como relacionados a la fuerza. Cada uno tiene que transitar la vida por etapas y es ahi cuando uno va reforzando sus ideales o modificandolos. Vos hablas con una postura consolidada sobre algo. No hay que prejuzgar a los demas y meterlos a todos en la misma bolsa porque, según vos, tienen características que se aplican a un conjunto de personas. Yo no soy ni antiputo. Ni antifeminista. Ni odio a los afeminados. Ni casi nada de lo que dice la nota pero sin embargo trato de entender a la gente que piensa diferente a mi. O me alejo de ellos. Pero no prejuzgo ni los insulto.

  5. La siguiente opinión personal es de un puto, gay y ‘non-afeminado’: creo que estoy en el medio de lo que esta nota propone/critica. De verdad. Mis amigues me tildan de homofóbico de a ratos porque, entre otras cosas, nunca vi ‘Juego de gemelas’, Sex & the city y no me divierte Ru Paul; pero sí me entretiene jugar a la play, ver pibes en bolas, andar en skate y hasta enamorarme de otro flaco. Y al mismo tiempo apoyo el movimiento feminista -pero no soy feminista-; peleo por las igualdades; el aborto libre; aborrezco la iglesia católica, festejé la unión civil y batallo por las minorías. Y por sobre todas las cosas: ABAJO LA IMAGEN DEL GAY PROPUESTA. Músculosos con batidos protícos en la cabeza, abstenerse.

    1. No necesitás validad qué hacés y qué no. La idea es deconstruirse siempre, preguntarte qué hacés porque está bien visto y qué hacés porque realmente querés. Yo era una persona super anti puto fem y pasando los años me di cuenta que era así solamente porque quería encajar. Me encontré con un grupo de amigos gays que me hizo dar cuenta de que ESTABA BIEN SER QUIÉN SE ME CANTARA y así terminé haciendo drag, maquillándome, comprando ropa no binaria en ferias americanas y siendo una persona muchísimo más sincera de lo que jamás fui.
      DECONSTRUIRSE es siempre la respuesta. Abrazo.

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