La policía no es tu amiga

Por Julián Ferández / El 27 de enero se cumplió un nuevo aniversario del asesinato de Sandra Cabrera a manos de la policía santafesina. Su muerte, leído como un mensaje mafioso, no puede caer en el olvido: memoria, justicia y la necesidad de seguir reclamando la reglamentación del trabajo sexual. 

Hay una lección que en la escuela nos la enseñaron como mantra, quizás con la esperanza de que al repetirlo se termine volviendo realidad. Pero el paso de la vida nos demuestra lo contrario y yo la voy a hacer explícita por si algunx todavía no lo aprendió: la policía no es tu amiga.

El 27 de enero se cumplió un nuevo aniversario del asesinato de Sandra Cabrera en manos de la policía santafesina. En estas letras no quiero ponerme reiterativo porque la historia de nuestra compañera ya es conocida: trabajadora sexual, delegada de AMMAR Rosario, denunció complicidad policial con redes de trata y narcotráfico, la asesinaron en la zona de la terminal y su juicio sigue sin culpables.

El asesinato de Sandra, más allá de las opiniones que podamos tener sobre su persona, no solo buscaba callar una voz que iba en contra de los intereses económicos de la policía, gran administradora de mafias, sino que también estaba amedrentando al resto de las compañeras.  Fue un mensaje, una amenaza.

¿Se acuerdan de la escena de “El Padrino” donde Jack Woltz se despierta con la cabeza de su caballo recostada junto a él? Bueno, de la misma forma entiendo este homicidio, solo que la policía provincial es un tanto más burda en las formas de comunicar (queridx lector, le pido que cargue de ironía toda esta oración). El mensaje fue claro: “no te metas”. Fue tan claro que aún hoy AMMAR no ha podido lograr sostener en Rosario una referente que lleve adelante la lucha por los derechos laborales de lxs trabajadorxs sexuales y denuncie la violencia institucional que el aparato estatal despliega sobre nuestras compañeras.

El amedrentamiento busca generar miedo y recordar que lxs trabajadores sexuales nos encontramos en una relación asimétrica de poder frente a la policía, mientras ellOs pueden continuar con sus habituales prácticas intimidatorias sin tener mayores consecuencias.

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Inauguración de la plazoleta “Sandra Cabrera” en Rosario.

Es por todo esto que la visibilidad se vuelve necesaria: necesitamos seguir contando cual es nuestra realidad para derribar prejuicios creados por el mismo sistema que luego nos persigue. Tomando prestado un lema que en los 90 repetían las organizaciones de DDHH contra la justicia por no condenar a represores, y que hoy en día las compañeras feministas tomaron para gritar a esa misma justicia que sigue favoreciendo a los poderosos: “Si no hay justicia, hay escrache”.

Quizás me leés y no encontrás nada nuevo, quizás vos también entendiste que el asesinato de nuestra compañera fue una manera para intentar imponer el silencio como régimen pero quiero hablarles a quienes recién se enteran que en Rosario la policía santafesina tiene un largo historial de asesinatos a personas en situación de vulnerabilidad. Lo vuelvo a repetir una y mil veces: ¡la policía no es tu amiga!

Sandra Cabrera fue madre, puta, sindicalista y hoy se ha vuelto bandera de lucha.

Sandra Cabrera presente, hoy y siempre.