Acá tenés las putas para la revolución

Por Julián Fernández /  Georgina Orellano ganó las elecciones en AMMAR con el 98% de los votos y renovó su mandato como presidente del sindicato de las putas. En diálogo con La Tetera, la dirigente habló sobre la necesidad de avanzar en políticas públicas para las trabajadoras sexuales y destacó la visibilidad que lograron en el movimiento feminista. 

El miércoles pasado las putas del país afiliadas a AMMAR pudieron elegir a quien conducirá el gremio que las nuclea. Se realizó de forma simultánea en 7 provincias y 2 municipios, del padrón el 79% se presentó a votar y la Lista 78 “Puta Feminista” ganó con un 98% de los votos. Como estos números no nos alcanzan (y porque somos unxs pesadxs) fuimos a molestar a Georgina Orellano, actual secretaria general, para que nos chusmee un poco qué implica conservar el lugar dentro del sindicato y hacía donde apuntamos la lucha de las putas en los próximos 4 años de su gestión.

¿Cómo fue el día de votación y cómo lo viviste vos personalmente?

 El día de la votación fue un día de democracia de las putas, fue la culminación de un proceso de crecimiento que tuvo la organización en los últimos años. Las compañeras se tomaron la votación con absoluta responsabilidad. Compañeras de distintas provincias nos mandaban fotos avisando que habían votado, muchas fueron las compañeras que tuvieron que dar una gran batalla contra el estigma y hoy no tuvieron ningún problema en mostrar su cara al momento de estar frente a la urna y las cámaras. Ellas mismas mandaban la foto para que podamos difundirla. Esto fue para nosotras muy emocionante y maravilloso, es algo por lo que hace mucho venimos luchando. Hoy muchas trabajadoras sexuales reivindican su trabajo, su identidad cargada de una impronta sindical. Esto también es una de las luchas que aún sostenemos: es necesario entender que AMMAR no solo es una organización de base sino que es un sindicato y que debe tener los mismos procesos de elecciones como los tiene cualquier otro sindicato del país.

 Yo particularmente lo viví con mucha intensidad. Durante las últimas semanas estuvimos haciendo mucho foco en cuestiones logísticas que garantice las votaciones en 7 provincias y 2 municipios, cuando pudimos parar y ver lo que estábamos logrando fue un momento de absoluta alegría y emoción. En AMMAR históricamente, la organización ya lleva 23 años, había otra forma de elegir nuestras dirigentes: el voto indirecto. Las representantes de cada provincia traían la decisión de las bases a un plenario donde se elegía la conducción nacional. Tuvimos más de 2 años de discusión donde intentamos poner al sindicato en el centro de la escena y conseguir el acompañamiento de las provincias para que AMMAR tenga un proceso de elecciones como lo hace la mayoría de los sindicatos: a través del voto directo. No solo habíamos logrado un avance sino que se transformó en un aprendizaje colectivo, de esta forma queda instalado en AMMAR que las referentes se eligen de forma democrática y participativa.

Orellano 2

 ¿Por cuanto tiempo renuevan el mandato y qué planean hacer ahora que las putis volvieron a confiar en ustedes como representantes?

 El mandato se renueva cada 4 años y estos van a ser mis últimos 4 años de conducción según se indica en el estatuto. La última modificación del estatuto se consiguió también con una fuerte discusión pero finalmente se determinó que tanto la conducción nacional como también las conducciones provinciales pueden solamente renovar 2 veces el mandato y luego deberían traspasar el conocimiento y el liderazgo a otras compañeras que puedan continuar con la organización.

Son varios los desafíos que nos planteamos. Por un lado, queremos sostener lo que hemos logrado en cuestión de visibilidad y organización, ganamos espacio dentro de los feminismos y ahora es necesario avanzar en cuestiones legislativas como políticas públicas para las trabajadoras sexuales pidiendo que se legisle sobre derechos laborales para trabajadorxs sexuales y a su vez se vaya contra las leyes punitivistas que persiguen a las trabajadoras. Es necesario llevar la discusión al poder judicial, también queremos lograr que AMMAR sea reconocido como sindicato. Esto último creemos que puede ser un tanto dificultoso porque tenemos un gobierno nacional que estigmatiza la lucha de los trabajadores, no por esto nos vamos a dejar amedrentar pero entendemos que estamos en un contexto político donde más de 250 sindicatos corren el riesgo de perder su personería gremial. Por otro lado, estos años vamos a también apuntar a la formación sindical y feminista de nuevas compañeras haciendo especial foco en la juventud que son las que esperamos que de acá a cuatro años puedan dirigir AMMAR. Estas compañeras van a tener que representar las necesidades de la mayoría, hay que entender que las trabajadoras sexuales no solo hace referencia a las trabajadoras sexuales callejeras sino también a quienes trabajan en sus departamentos particulares, las que están en bares, boliches, por páginas web y entre otras modalidades.

 ¿Hacia dónde se dirige o debería dirigirse el movimiento de lxs trabajadorxs sexuales organizadxs?

En los últimos años AMMAR logró una gran visibilidad a raíz de la militancia y las estrategias comunicacionales que implementamos para lograr sensibilizar a la sociedad sobre nuestro trabajo. Un gran eje central fue diferenciar trata de trabajo sexual, también fue importante buscar aliadas dentro de los feminismo y recuperar espacios como el encuentro nacional de mujeres.

El movimiento de putas feministas tuvo un gran crecimiento y acompañamiento estos últimos años pero también sabemos que en el ámbito legislativo y judicial no ha habido avances. Las voces de las trabajadoras sexuales en esos lugares están vedada. Creemos que el camino es transitar el congreso y el poder judicial. Allí no solo vamos a llevar la discusión sino que vamos a contarles en primera persona cuales son las consecuencias que tuvieron las leyes atiputas, como así también la forma violenta en la que se despliegan los operadores judiciales. Es una deuda que tienen el Estado con nosotras y es una deuda que tenemos como organización ya que son los dos ámbitos que deciden en cuanto a leyes para nuestra población, que luego aplican de forma violenta y criminalizadora a través de las fuerzas policiales y los operadores judiciales.

 Foto:Ninja/Faccion