El diario La Capital sugirió que el miedo a la discriminación en los hijos de una familia homoparental podía estar vinculada a tener “dos papas putos”.  Cuando la falta de formación en temas de género contribuye a profundizar el estigma social y se invierte la carga de responsabilidades frente a la homofobia de la sociedad. 

 

De chiquito era muy fan de Rial (como todo, un poco doña se nace y un poco mamá así te cría) y recuerdo que una vuelta se había instalado la discusión sobre los “chistes” de (hacia) gordxs. En el programa estaba la Tota Santillán defendiendo a les gordes y se cruzó con Marcela Tauro porque la muy atrevida le escupió algo tipo:

  • Si vos haces chistes sobre tu gordura, estas habilitando a que el resto podamos hacerlo
  • No, lxs gordxs podemos reírnos de nosotrxs. Cuando vos lo haces estás discriminando.

Vos te estarás preguntando porque estás leyendo sobre algo que pasó hace mil siglos, es un recuerdo que me vino cuando leí una nota que se publicó ayer en La Capital, nuestro diario facho local. Subieron un artículo donde cuentan que dos chabones adoptaron y en la bajada anuncian “son dos nenas y un varón que al principio se negaba porque temía a las cargadas ‘por tener dos papás putos’”

Alta paja tener que volver a discutir estas cosas. Uno se relaja dos segundos pensando que ya está firme el piso sobre el que construir, que los cambios culturales llegaron para quedarse pero la realidad me faja las vacaciones mentales y acá me ves de nuevo escribiendo sobre como tienen que referirse a una marica. Y si, yo puedo decirlo, team Tota.

Título La Capital
La bajada utilizada por el diario invierte la carga de responsabilidad frente al problema de la discriminación.

La bajada es victimizante y al comentar el miedo que tiene el chico a la discriminación, discrimina. “PUTO” gritado con odio, usado como adjetivo para marcar actitudes femeninas donde el patriarcado nos enseñó que no deberían estar, o cuando se le dice PUTO a cosas que no tienen identidad (¿Dónde está el puto mate?) es discriminación. Nosotros, muy vivas, con el tiempo pudimos resignificar el insulto, apropiarlo y convertirlo en identidad para que cuando el machito acomplejado quiere reforzar su masculinidad gritando “PUTO”, nuestra respuesta sea plantarnos en actitud “Sí, ¿y qué?”.

Capaz te parece una pavada este viraje que se hizo sobre PUTO, pero te invito a recordar, seguro te pasó, o a algún amige, que siendo maricas visibles duele cuando papá sigue usando “PUTO” para insultar a un auto que frena sin avisar o peor: para bardear a Macri.

En la forma que está escrita la bajada,  el diario invierte la carga de responsabilidades ante el problema de la discriminación. El chico puede decir que tiene miedo de ser discriminado pero señorxs periodistxs les propongo un juego muy fácil: ¿quién es responsable por que el chico sienta esto? ¿Culpamos a los padres por putos o podemos contar que el chico tiene miedo al patriarcado institucionalizado e internalizado en padres, alumnos y docentes? ¿Por qué elijen hacer una noticia amarillista en lugar de decir cuál es el problema? ¿Quizás ustedes son parte del problema? No les digo que pongan palabras en bocas del chico pero si les exijo que no sean tendenciosos. Si están vendiendo notas contando nuestras historias, lo mínimo es que aprendan a hacerlo de un modo no-heteroviolento.

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