Joe Lemonge es un joven trans de 25 años oriundo de Santa Elena, provincia de Entre Ríos, que  fue condenado a 5 años y 6 meses de prisión por “tentativa de homicidio”, luego de que en 2016 se defendiera de un ataque transfóbico. En diálogo con La Tetera contó su historia de persecución y  acoso, y pidió a las organizaciones que se movilicen para denunciar a la justicia patriarcal. 

 

A Joe Lemonge  lo atacaron varias veces por ser varón trans hasta que se defendió.

El pasado 4 de Mayo, la jueza Cristina Lía Vandembroucke lo condenó a una pena de 5 años y 6 meses de prisión, dejando en evidencia lo violenta y transfóbica que es la justicia en nuestro país.

Santa Elena, un humilde pueblito ubicado en el norte de la provincia de Entre Ríos fue el lugar donde le tocó nacer a Joe.  “Mi casa fue un matriarcado” dice  sonriendo en relación a que su madre y abuela eran las que traían el pan al ranchito de campo donde se crió y desarrolló su amor por los animales.

Allá por el año 2011, al terminar el colegio, comenzó a dar clases de inglés en escuelas rurales. Joe habla perfecto ese idioma y también sabe un poco de francés, italiano y ruso. Sin embargo, no alcanzó. El mismo estigma hizo que renunciará y se quedara sin trabajo.

Pero si de estigma y exclusión hablamos, Joe podría escribir un libro y no con finales felices como los cuentos de Rubén Darío, autor que lee seguido por sus narrativas entusiastas. Durante toda su vida se ha enfrentado al hostigamiento, la discriminación, la exclusión y la violencia por gran parte de los vecinos de Santa Elena, por eso carga en su cuerpo centenares de historias.

“Fui por un paso más, me tuve que mudar de piel, mudar de esa persona que se ha bancado tantas, que terminó tan baqueteada. Esa piba de 25 años ya no pudo más. Ahora soy una nueva persona, todo lo anterior pasó al recuerdo” dice Joe mientras recuerda a esa torta machona amante de las motos y el básquet.

DURANTE EL AÑO 2017 HUBO AL MENOS 103 CRÍMENES DE ODIO CONTRA LA COMUNIDAD LGBTTIQ – EN EL 58% DE ESOS CASOS, LAS VÍCTIMAS SON MUJERES TRANS (TRAVESTIS, TRANSEXUALES, Y TRANSGÉNEROS), EN SEGUNDO LUGAR CON EL 30% SE ENCUENTRAN VARONES GAYS, EL 9% APUNTAN CONTRA LESBIANAS Y EL 3% CONTRA VARONES TRANS.

CUANDO EL ACOSO MATA

“Gorda puta, “tortillera”, “macho viejo”  y otros tipos de agravios  seguían a Joe hasta cuando iba al kiosco. Siempre había una bandita en la esquina que lo llenaba de insultos, que no respetaba su orientación sexual ni mucho menos su identidad género. Pero con el pasar de los años la violencia aumentó, y de los insultos ya naturalizados en las calles del barrio, los mismos tres vecinos comenzaron a visitar su casa.

“No podía ni sentarme en el patio a tomar mates. Cada vez que salía a la calle tenía que hacerlo en moto o escondido en el auto con mis viejos. Pasaban por casa a los gritos amenazándome con que me iban a reventar la casa”, me cuenta Joe mientras intenta hacer callar a los perros que no paran de ladrar.

El 13 de octubre de 2016, cerca de las 7:00 hs. de la mañana, Joe decide acostarse a dormir después de la jornada de trabajo en su kiosco y comienza a escuchar silbidos, insultos y golpes que provenían del portón de su casa.

Ahí estaban los tres, los mismos tres vecinos que durante muchos años no se cansaron de amenazarlo. “Éste es el día, hoy me van a matar” relata Joe y cuenta  de manera detallada cómo intentaron ingresar los tres sujetos a su casa. Ese día terminó con cuatro cortes en su mano izquierda provocados por una trincheta.

“Salí corriendo, y me metí en la cocina del rancho para buscar un fierro o algo para defenderme. Estaba todo oscuro, y encontré un arma de mi papá. Me temblaban las manos, nunca pensé que le iba a pegar”, contó de manera desesperada.

Minutos más tarde, fue con su familia a la comisaria y una vez más no le tomaron la denuncia. Al contrario, terminó siendo denunciado por el ataque y por supuesta venta de estupefacientes – en el allanamiento de su casa la policía no encontró drogas – pero el calvario sigue: “Me culparon de vender drogas, porque si sos trans también vendes drogas, es un estigma que viene de la mano. Nadie me pidió disculpas por ensuciar mi nombre, aunque en el allanamiento no hayan encontrado nada”.

El papá de Joe falleció unos días después de los hechos, mientras él estuvo detenido seis días en la jefatura de La Paz, y cumplía 30 días prisión domiciliaria en la ciudad de Paraná.“La última vez que vi a mi viejo con vida fue la mañana del hecho. Después tuve que ir al velatorio a despedirme con esposas y policías, es muy injusto, nadie se ocupó de mí” recuerda Joe con la voz entrecortada, dejando en evidencia lo violento que fue el proceso judicial.

Durante la madrugada del 3 de diciembre de 2016 le incendian su casa. Joe perdió todo, los libros que tanto cuidaba, sus certificados de inglés, los recuerdos de su padre y las últimas fuerzas para poder seguir viviendo en el barrio. Nunca recibió protección ni ayuda por parte del municipio.

Días más tarde, decidió irse junto a su madre a una casita de campo, juntando los últimos pesos para poder trasladar sus animales y las pocas pertenencias que les quedaban, ya que las amenazas seguían en pie. “Me querían matar. Pedimos todo con mi vieja”, aseguró.

La vida de Joe Lemonge no fue fácil. “Fue sometido a un proceso signado por la transfobia, la discriminación en su lugar de origen, y sin ningún tipo de acompañamiento terapéutico, asistencia o ayuda (…) La defensa en un contexto de hostigamiento sistemático y vulneraciones de derechos humanos no puede ser tratada por la justicia como una agresión más. La justicia no puede ignorar que estos ataques fueron por ser un varón trans, además de que debe meritar el contexto de vulnerabilidad social de Joe y su familia” expresa el documento que entregaron la semana pasada organizaciones de la diversidad sexual en la casa de Entre Ríos de la ciudad de Buenos Aires, para denunciar la transfobia de la justicia tras el paupérrimo fallo judicial.

El próximo viernes 11 de mayo en los tribunales de La Paz, Entre Ríos, se leerá el fallo completo a las 9.00. Organizaciones de diversidad sexual, políticas y  de Derechos Humanos van a acompañar a Joe, exigiendo una JUSTICIA LIBRE DE VIOLENCIA Y DISCRIMINACIÓN, UNA JUSTICIA QUE NO SEA TRAVATRANSFOBICA.

¡COMO DIJO JOE! ¡TODXS UNIDOS BAJO EL GRITO DE JUSTICIA!

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