El canal deportivo propiedad del Grupo Clarín lanzó un violento spot sobre el mundial en el que comparan la persecución a la comunidad LGTBI en Rusia con el “amor entre hombres” a partir de un relato profundamente homofóbico y estigmatizante. El placer del ano como ofensa y el fútbol como territorio exclusivo de los hombres.

 

“Putin” es el título del spot publicitario que realizo TyC Sport para el mundial de Rusia 2018, donde se apropian de la situación actual del colectivo LGBTIQ del país mundialista para construir el clásico relato emotivo y alentador, de golpe bajo, que acostumbran a tener estas publicidades.

“Señor presidente de Rusia, nos hemos enterado que su país no admite las manifestaciones de amor entre hombres.  Pues, estamos en problemas”, comienza narrando una voz en off, que al apropiarse de la realidad del colectivo lo hace desde el paradigma heteronormado, patriarcal y cisgenero que violenta las disidencias sexuales. Ya desde el título, riéndose de la similitud en la fonética castellana entre “Putin” y “puto”, cagandose de risa de una orientación sexual  y volcando sobre esa palabra el peso despectivo con el que tenemos que lidiar los putos.

Un hombre puede emocionarse hasta las lágrimas viendo un partido de futbol, eso es “normal” nos dice la publicidad, ¿pero qué pasa si nos sensibilizamos hasta las lágrimas en cualquier momento y con cualquier otra cosa? Es normal agacharse, revolcarse con otro hombre, ponerse los genitales del compañero en el cuello, nos muestra el spot; tan normal que  en los últimos años hubo dos masacres en bares gay: en la ciudad de Orlando en Estados Unidos y en Xalapa, México. Tan normal que solo en 24 países se admite el matrimonio entre personas del mismo género, 72 países criminalizan la homosexualidad y  en 8 esta condenada con la pena de muerte (según un informe de ILGA, la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex).

¿De qué normalidad es la que hablan? Se apropian de las problemáticas del colectivo y le arranca toda connotación política, lo vacían de contenido para lograr el cliché exacto que alimenta el motor machista. No menciona los campos de concentración para corregir homosexuales ubicados en Chechenia, obviamente porque no les importa, porque eso no es un problema de la masculinidad hegemónica y heterocisexual. Masculinidad que no está puesta en duda: es amor “entre hombres”, es como una pasión irracional que esta por encima de toda orientación sexual e identidades disidentes. Disidencias que justamente corresponden al colectivo que hoy está siendo asediado en Rusia y que la publicidad invisibiliza.

 Muestran un dedo atravesando a otro en círculo, el short de fútbol lleno de sangre de un jugador (Leonardo Ponzio, jugador de River, en 2012 tuvo un sangrado por hemorroides en pleno partido) y los llaman “gestos de amor”,  como una burla que dejan caer, gozando, sobre nuestras orientaciones disidentes, porque son los mismos gestos homofóbicos con los que nos violentan. El placer del ano como una ofensa: rastrillado tabú que la heteronormada publicidad expone.

 Y como remate, vinculan todo esto con la enfermedad y el contagio, solidificando estigmas con los que tenemos que luchar todos los días. ¿Dónde está esa normalidad de los Homolesbotravesticidios? Porque eso es lo normal para nosotres: salir a la calle y tener que lidiar con todos los giles como vos, TyC Sport.

1 Comment

  1. creo en la diversidad de genero y la defiendo, vi la publicidad y no me género rechazo, ni burla ni ninguna de las apreciaciones que el editor de este texto menciona.

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