Volvió el Ciclo Positivo y dio que hablar. ¿Es necesario revelar nuestro estado serológico? ¿Qué herramientas tenemos para pensar una vida positiva lejos del estigma y los lugares que nos victimizan? ¿Qué lugar ocupa la ESI en esta historia? Un punto de encuentro para construir conocimiento colectivo y seguir derribando mitos. 

 

El sábado fui a escuchar a les compañeres bichoses del Ciclo Positivo, pa’ pasar la humedark de esta ciudad. Compramos unas birras y nos tiramos en un rincón a ver  la discusión. Chicana va, comentario piola viene, el público empieza a participar y en medio de todo esto  vuelve a salir la inquietud sobre si una persona debería comunicar su estado serológico a su compañere sexual ya sea novie o al que nos cruzamos ayer en el parque Urquiza. El ambiente se ponía más eufórico: no escuché a nadie que insista en querer obligar al otre a contar (¡qué bien!) sino que reflexionaban sobre las responsabilidades (responsable es el Estado, amigue).

Mi cabeza se fue y recordé todas las veces que alguien me quiso contar que era positivo, creo que nunca tuve una reacción acertada. Bah… no sé si hay una manera acertada pero no recuerdo que me hayan enseñado cómo es la vida de una persona que vive con VIH. Sí te explican cómo es el ciclo menstrual (ay señora, su alumno es PUTO) pero nunca intentaron siquiera sacudir un poquito el estigma SIDA. ¿Podemos intentar que alguna vez la escuela llegue al mismo siglo que el resto de las personas?

Cuando el chico con el que yo salía llegó una tarde y me contó que le había dado positivo el test, acompañé su negación quizás porque era un beibi y no tenía información. No sabía  qué hacer o como acompañarlo. Me acuerdo que de púber tuve LA CHARLA con un garche frecuente y cuando me contó, lo primero que pregunté fue quien lo había infectado.

Una vuelta un amigo me pasó a buscar un sábado a la mañana para ir al parque a tomar mates al parque. Me contó que hacía un par de años sabía que era positivo, le dije que estaba todo bien, porque ya había aprendido que esa era la respuesta que no discriminaba, aunque seguía con miles de dudas y miedos ¿se la puedo seguir chupando sin forro? La última que me contó fue una amiga y pudimos tener una charla re piola pero porque las dos veníamos militando hacía un tiempo y habíamos conseguido algunas herramientas que en mi educación ni pintaron.

La charla que el Ciclo Positivo propuso era para hablar sobre ley de Educación Sexual y VIH. La conclusión se cae de madura y la forma para evitar lastimar por ignorancia, también.

Que rotitxs que estamos.

Foto: Sebastián Siara

 

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