“Los lugares comunes”, la última obra de Felipe Haidar, es un unipersonal que nos expone a relatos fragmentados y absolutamente contemporáneos, una suerte de diario íntimo en código millennial: solo un cuerpo en escena que recurre a una serie de archivos para narrar historias de amor.

 

A la izquierda del escenario hay una caja iluminada por un ligero rayo de luz, el cuerpo de Felipe saca distintos objetos de ahí, que lo ayudarán a construir los relatos. Las historias de amor pueden corresponder a la misma persona o no, eso queda para la sensibilidad del espectador. Haidar se limita a exponernos a lugares comunes en los que hemos caído como animales posmodernos que somos, para iluminar aquellas áreas que la vorágine del tiempo, quizás, nos ha impedido ver.

¿De qué se trata la obra?

Es la historia de dos hombres que se aman pero nunca van a estar juntos o que están juntos muy poco tiempo. Y en el medio aparecen otros relatos, con otros personajes. Aparece un hombre que conoce a otro hombre cocainómano en una plaza, una mujer en el infierno del amor, un joven insomne que está enamorado de su madre y de su gato y un muchacho problemático que cruza los cánones de la moralidad que impone la sociedad… Son historias que atraviesan los lugares comunes del amor  pero desde otro enfoque.

 ¿Porque elegiste un unipersonal?

En realidad es un texto que yo venía trabajando hace mucho tiempo, tenía ganas de actuar solo, venia de laburando con el grupo “El Enjambre P”, un equipo con el que  estuve del 2010 hasta el 2016 y ya venía trabajando en un texto. Después de la última producción, donde trabajamos todos juntos, cada uno tomo  su rumbo y yo aproveché para meterme en este laburo. Pero en realidad, esta obra en una parte de un proyecto mucho mayor que se llama “La experiencia de los lugares comunes”, que está más relacionado a la idea del arte contemporáneo que al teatro, es una especie de archivo digital, donde se pueda pensar el teatro en términos de arte contemporáneo y no en términos de teatro, pensar que el teatro entra dentro de los parámetros del arte contemporáneo, entonces esto es como una especie de primera parte de una obra mayor en la que todavía estamos trabajando.

Felipe 5

 ¿Cómo fuiste construyendo el personaje?

Empecé a escribir el texto de la obra y lo sume a otros textos  que ya tenía escritos y fui avanzando en eso,  a la vez que trabajaba  en un programa para el Ministerio de Cultura de la Nación que se llamaba “Plataforma Futuro”, que eran unos proyectos de investigación y experimentación en múltiples lenguajes y nuevas tecnologías . Yo fui tutor de dos proyectos, uno en San Juan y otro en Buenos Aires. Trabajando en ese programa conocí un montón de artistas plásticos, de performer, gente que hacía otro tipo de actividades que no era el teatro y se acercaba mas a lo que hago yo. Y con esa experiencia fue que pude armar la idea del espectáculo. Una vez que tuve en claro que iba a hacer, la llame a Celeste Bardach que es quien se encargó de la dirección de la actuación. Y después el proceso de montaje fue baste corto, nos entendimos muy bien y salió bastante rápido.

En la obra trabajas con distintos soportes ¿cómo fue eso de incorporar distintos elementos para contar la historia?

La idea del proyecto, de la experiencia de “Los lugares comunes”, tiene que ver  con poder pensar al teatro en términos de proceso y procedimiento y no de resultados, entonces en lugar de juzgar lo que uno ve, es ver si se puede pensar en el proceso de construcción de la obra más que en el resultado. Entonces, para poder hacer uso de distintos soportes tuve que hablar con personas que me explicaran como funciona un piano y una lupera,  yo era un analfabeto musical. Trabajamos con otras personas para abordar el tema del autómata, y con respecto a la caja que está en la escenografía, fuimos pasando por distintos procesos hasta llegar a eso. Y después hacemos uso del  micrófono que termina siendo como un elementos de lo pos dramático, que te ayuda un poco a sostener algo que en realidad no se compone de un personaje, no hay una historia fluida. Son como distintas herramientas que te van ayudando a soportar el proceso de la obra.

 El próximo sábado a las 22 horas, en el Teatro de la Manzana (San Juan 1950), se presenta la última función de una obra que aborda el amor desde un paradigma decididamente posmoderno. El conflicto no es la forma disidente en que atraviesan su propia vida cada uno de los personajes que aparecen. Las disidencias se exponen y vivencian con absoluta naturalidad, el conflicto esta en los lugares comunes donde caen los cuerpos cuando se trata del amor. Hay un cambio de paradigma en este tiempo que lentamente se está comenzando a evidenciar, un paradigma que cuestiona las estructuras patriarcales y la heteronorma para permitir que entren en ella las diversidades sexuales y de género. Los espectadores tienen que estar preparados para el fuego, porque esta  obra quema al ser hija de una coyuntura que acaba de explotar.

FICHA TÉCNICA

Dramaturgia, dirección y actuación: Felipe Haidar.

Dirección actoral: Celeste Bardach.

Arte y objetos: Pali Díaz, Julio Gandini.

Colaboración musical: Simonel Piancatelli, Irene Moreno.

 

 

 

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