Aunque la creencia popular dice que  putos y heteros tienen un máster en aplicaciones de levantes, un sondeo de La Tetera revela que lesbianas, tortas, bisexuales y pansexuales también participan del juego 2.0 para entablar vínculos sexo-afectivos. 

 

¿Por qué ustedes las tortas no tienen un Grindr?” pregunta un amigo puto en una reunión de diverses y el interrogante queda flotando como aire denso. Se improvisan respuestas, se anima el debate. ¿Se refiere a una aplicación que busque exclusivamente vincular feminidades entre sí? ¿O a una que además propicie los encuentros mayormente sexuales? Si efectivamente no tenemos un análogo de Grindr para tortas, ¿es porque nuestras formas de vincularnos no lo demandan?

Usuarias y no usuarias de estas plataformas virtuales desandaron las preguntas y ensayaron algunas respuestas provisorias. Para esto, realicé una encuesta abierta que respondieron más de 50 lesbianas, bisexuales y pansexuales (identificadas además como mujeres cis y personas no binaries), y conversé con algunas personas sobre sus experiencias, ideas y opiniones sobre las formas predominantes que adoptan nuestras relaciones.

Catálogo de apps tortilleras: aquí están, estas son

Además de las conocidas aplicaciones “para todo público” (heterosexuales y no heterosexuales) como Tinder, Happn o Badoo y otras de la misma índole pero menos conocidas como Match o Bumble, existen efectivamente plataformas que buscan vincular exclusivamente a lesbianas y bisexuales entre sí. Las más populares, o las que por ahora cuentan con mayor cantidad de usuarias activas en Argentina, son HER y Wapa (la cual tiene en Wapo su versión para gays).

Tinder es la app más conocida de todas, acaparando el 96% de votos. Incluso aquellas personas que no utilizan estos servicios para vincularse con otres, conocen Tinder. Sería casi como no usar redes y no saber qué es Facebook. Su interfaz también es conocida: una seguidilla de perfiles con fotos de las personas de potencial interés para quien la usa, según género, edad y distancia. El problema que persiste en Tinder es que, a diferencia de otras apps, sigue viendo el mundo en términos binarios: allí sólo se puede ser varón o mujer y buscar varones y/o mujeres. Quienes existen por fuera del binario, se la rebuscan para habitar Tinder.

Happn de a poco se fue afianzando en Argentina y en Rosario. Su interfaz y modo de uso son muy parecidos a Tinder y también insisten con el binario de género. La particularidad de Happn es que presenta potenciales candidatxs según un parámetro muy específico: la cantidad de veces que, según registra el GPS del celular, lxs cruzamos. No apto para paranoicxs. Según la encuesta, es la segunda más conocida después de Tinder con un 76%. Al igual que en Tinder, y a diferencia de Grindr, no se permiten fotos explícitamente sexuales.

Bumble pareciera ser las más interesante de este grupo, aunque conocida por pocxs (20%). Es una app donde, en vínculos entre varones y mujeres, sólo la mujer puede “dar el primer paso” e iniciar conversación una vez concretado el match. Otra vez, binarismo de género a pleno. Aunque sirve a heterosexuales, bisexuales y pansexuales de zafar del corriente hostigamiento de varones en estas redes, se vuelve un tanto inútil en vínculos entre personas identificadas mujeres.

HER no es sólo la única app en el mercado pensada para lesbianas que fue creada por una lesbiana, sino que además es la favorita de lxs usuarixs a nivel mundial (así fue votada en 2017 por varios sitios de cultura queer anglosajones). No tiene versión para varones. La interfaz es casi exactamente igual a Tinder pero el armado de perfiles da cuenta de que detrás de su creación hay una persona no-heterosexual. HER, conocida por el 20% de lxs encuestadxs, te pide fotos (tampoco se permiten las explícitamente sexuales) y algunos datos objetivos como edad y altura.

Pero al momento de elegir orientación sexual, la lista es prolongadísma y contempla diecisiete opciones que van desde “lesbiana” a “flexisexual” a la nada. Sí, incluso contempla a quienes no quieren etiquetarse. Lo mismo ocurre con el género, sólo que allí hay 27 opciones que hasta incluyen identidades específicas de comunidades o culturas como lxs “Two-spirit” (nativxs originarixs de Norteamérica). Sin dudas, maravilloso. Detrás de HER, está la británica treintañera Robyn Exton, que fundó ese pequeño imperio en crecimiento con más de dos millones de usuarixs en el mundo.

Wapa registra un 30% de conocimiento y es la única con una interfaz más parecida a Grindr: una grilla de fotos ordenadas por distancia a la persona (también se pueden ver perfiles de toda la ciudad e incluso el mundo). No pide conectar con Facebook para armar perfil así que permite inventar nombre, poner cualquier tipo de foto e incluso no poner una foto. Tampoco hace falta concretar un match (gustarse mutuamente) para entablar diálogo. Todes hablan con todes a piacere. Pide datos objetivos como edad, estatura y peso, pero nada más: cómo te identificás y qué buscás puede compartirse o no en un cuadro de descripción abierto.

Está claro que efectivamente existen varias plataformas virtuales para encontrarse entre tortas y que además, lxs interesadxs las usan: el 70% de quienes respondieron la encuesta afirmaron hacerlo. Algo más interesante: el 90% de quienes dijeron usarlas, también concretaron encuentros a partir de ellas (siendo Tinder la más exitosa en este sentido). Dirimidos esos interrogantes, aparecen nuevos y más interesantes. Es que detrás de aquella pregunta por un Grindr de tortas pareciera asomar esta otra: ¿las lesbianas y bisexuales no buscamos sexo casual en la misma medida que los varones gay? ¿Y aunque lo busquemos, es más difícil concretarlo?

*Siempre que en esta nota se utilice el término “lesbiana” de forma aislado, será por cuestiones de economía textual pero en todos los casos se comprenderán a personas bisexuales, pansexuales y otras orientaciones posibles. De la misma forma se entiende que un vínculo tortillero puede involucrar a mujeres trans, cis y personas no binaries.

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