Cristina Kirchner utilizó la palabra “machirulo” para responder un ataque de Macri y despertó la polémica ¿CFK es feminista? ¿Cuáles son las condiciones para serlo? Debates en torno a la figura de la ex presidenta, el peronismo y  quienes reclaman un carnet de ingreso al feminismo. 

 

28 de Mayo, tarifas altísimas, salarios que no llegan a fin de mes, despidos en distintos sectores, movilizaciones y  Macri en cadena nacional cuestionando el proyecto presentado por la oposición para frenar los tarifazos; un vomito del que salen  una serie de consejitos domésticos que nos enseñarán, a nosotrxs ignorantes de la meritocracia, a ahorrar luz, gas y demás servicios energéticos que, dicho sea de paso, resultan indispensables para vivir dignamente.

El presidente, sabiéndose escuchado por millones, apunta y dispara: “no se dejen conducir por las locuras de Cristina Fernández de Kirchner”. Hasta acá todo bien. Pero resulta que la ex presidenta, actual senadora, lejos de dejársela pasar, no demora su respuesta y en menos de cuarenta caracteres devuelve el dardo con creces y un toque de efecto chicana: “Tratar de loca a una mujer. Típico de machirulo”. Ajá. Reacción al segundo ¿de Macri? No corazona. Miles y miles de personas debatiendo en las redes sociales como un péndulo que se balanceaba entre lxs defensorxs a ultranza del hombre ojitos de cielo, militantes kirchneristas y  lxs siempre infaltables mirtas legranes “Yo no estoy a favor ni en contra”.

Pero bien, el árbol que muchos se adelantaban a expresar que nos estaba tapando el bosque de lo realmente importante, traía con el algunas semillas más que interesantes y abría a media tarde del lunes (en el medio del pañuelazo por el derecho al aborto) una discusión que se viene sosteniendo entre dientes hace ya mucho tiempo: ¿Es Cristina Fernández feminista? ¿Puede serlo? ¿Cuáles son las condiciones para serlo?

Vamos por la primera: ¿Es Cristina feminista? No lo sé. Lo que si sabemos y tenemos en claro es que es peronista. Arranquemos por allí entonces. Porque si hay algo que deja entrever el reconocimiento o no de Cristina feminista, o Cristina hablando desde el feminismo, o Cristina utilizando un término acuñado por el feminismo, es que lo que genera alguna contradicción es su peronismo, o más bien, el peronismo.

Mujeres peronistas hablando, actuando, disputando sentido desde el feminismo, formando parte de él.  Y acá un embrollo bárbaro: peronismo movimiento, partido, aliadxs, historicxs, ortodoxxs (¿!), heterodoxxs, xxy, h2o diría la Susy Shock. Ahora  ¿a quién le genera contradicción? o más que contradicción ¿quiénes son capaces de bendecir a modo de madrinaje real quien puede o no ser feminista? He aquí un dato fundamental  y se hace cargo esta cronista de develar un misterio que no lo es tanto: hay un feminismo blanco, puro, casto, y ¿saben qué? inocuo al poder, que incluso recorta el feminismo a una serie de datos de tinte biologicista que le quita al feminismo todo lo rico que tiene en materia de movimiento contra lo impuesto desde el sistema patriarcal. Pues ser feminista dista de tener algún que otro carnet habilitante.

Pongamos un ejemplo. ¿Cómo se llega a adquirir conciencia de ciertas problemáticas sociales? En el caso de la desigualdad, vamos reconociendo a los causantes de la miseria y  allí surge ese odio a la oligarquía del que hablaba Eva. El desafío estaría en ubicar ese odio dentro de un proyecto político-ideológico que lleve a lxs oprimidxs a imponerse en la correlación de fuerzas para lograr modificar la situación. Sin dudas, ese desafío no se atraviesa sin contradicciones. Bienvenidas sean ellas, no para “bancárnoslas” sino para – en su superación-  crecer como movimiento.

Antes cuando me preguntaban si era feminista, respondía que no, soy peronista, como si hubiera en ello una contradicción que no me permitiera construir mi identidad política desde esa posición. Entonces, más tarde y de la mano de tantas compañeras puede ir construyendo una nueva respuesta, pero construyendo desde la práctica militante política, en la superación de esa contradicción.

Cuando me preguntan si soy feminista respondo: Sí. Por procedencia popular, por convicción personal y por mandato histórico. De la misma manera que me reconozco orgullosamente peronista, porque si allí hubiera contradicción debe ser para desafiarnos a politizar el feminismo y que nuestro movimiento político se vea profundamente atravesado por él.

Ud. señora lectora, ¿cree que Cristina es ajena a esto? Pensemos en los liderazgos latinoamericanos (¡que pesada se pone la negra!), y lo que le debemos a la conciencia histórica, ¿cómo se producen? ¿cómo aparecen? ¿cómo explotan? En su gran mayoría espontáneamente, en el choque con la realidad, a diferencia de los liderazgos europeos que se forman en la universidad mediante “carrera política”.

El iluminismo europeo nos ha dado duro y parejo. Usted se preguntara qué tiene que ver con el feminismo que acabo de señalar como inocuo al poder… (Elija su propia aventura y averigüe) Nuestrxs líderes nacen de alguna manera siendo despertados por la bronca ante la injusticia. Nuestras teorías no son una montaña de libros, sino que se trata de poner en palabras la práctica política, multiplicarla, como un aporte colectivo.

Cristina seguramente vivió su tiempo, su época, con la realidad del peronismo: la mujer yendo a votar, participando de la vida política. Pero algunas demandas la encuentran hoy en una etapa en la cual ella ejerce su liderazgo y claramente se permite re significarlo y ponerlo en cuestión… ¡y que lindura eso!

Decía, el siempre bien querido, Bebe Cooke: “Puesto que las masas no absorben el conocimiento como una pura teorética sino mezclado con la acción, la nuestra no es una obra de mera predicación sino de militancia combativa y de difusión de las verdades esenciales que eleven el nivel de conciencia de los sectores que tienen la misión de construir la nueva sociedad en un país liberado. La política revolucionaria es acción esclarecida por el pensamiento crítico; una permanente indagación sobre una realidad fluida que no se somete a ninguna sabiduría inmóvil centelleando verdades definitivas.”. Puesto en palabras del General, más de entre casa digamos: “Lo que se estanca se pudre”.

Y agrego a modo de expresión de deseo: si pensamos en volver, volver al gobierno, tiene que ser a través de una plataforma política que ponga de relieve la reivindicación de derechos de las grandes mayorías, volver con los putos, las tortas, las travas, las putas… que sea con Cristina Peronista Feminista. Pues si está claro que una no se lava las patas dos veces en la misma fuente, las patas de Cristina bien saben recibir todo aquello que el pueblo va madurando.

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CFK en la marcha del 8 de marzo junto a mujeres peronistas

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