Segunda parte del informe teteril que indaga en las relaciones lésbicas y sus modos de construcción ¿Qué hay de cierto en aquella creencia que indica que las tortas solo entablan relaciones a largo plazo? ¿Cuánto han habilitado las aplicaciones de levante para el sexo casual? ¿Cuatro lesbianas dieciséis parejas? 

 

Los estereotipos que se perpetúan incluso hacia adentro de nuestra comunidad son el del varón gay como aquel que tiene mucha facilidad por entablar múltiples y consecutivas relaciones sexuales con sus pares sin problemas. Y el de las lesbianas como las que tienden a relaciones estables a mediano o largo plazo. De allí al viejísimo chiste de que una lesbiana lleva un camión de mudanzas a la segunda cita. Al margen de que son obviamente prejuicios y de bien nos vendría destruirlos, ¿por qué persisten en el tiempo?

Claro que cada persona tiene deseos propios y entabla modos de vincularse diferentes en relación a eso y al momento de su vida en que se encuentra. Claro que cada persona alcanza distintos niveles de autoconocimiento y de empoderamiento, y construye y deconstruye a partir de ello. Claro que hay gays que reniegan de algunos modos de vínculo que proponen las apps y también hay gays que han generado vínculos a largo plazo a partir de Grindr. Claro que hay tortas que adorarían un Grindr para ellxs o al menos que las cosas fueran tan “a los bifes” como supuestamente son entre varones gays.

Pero también es cierto que es menos frecuente que un encuentro entre lesbianas se de a partir de una conversación extremadamente directa o con intercambio de fotos explícitas. También es cierto que muchos “matchs” tortilleros en apps quedan silenciosos porque nadie se anima a dar el primer paso. Algunas conversaciones con usuarixs y no usuarixs dieron lugar a las siguientes respuestas:

“Me parece que es muy interesante el tema para pensarnos. Está muy marcado que se dice ‘uh pero los gays garchan tan fácil’. Creo que en cierta forma están habilitados por el machismo. No digo que esté bueno para nada si eso pone en cuestionamiento a la otra persona. Pero sí está bueno poder ver si nosotras hablamos libremente de sexo, si no le estamos dando una entidad a la vagina que no tiene. Entonces ponemos un montón de condicionamientos sólo para habilitarnos a garchar un día y nada más. Puede ser bueno y terminar ahí, ser bueno y repetirse cuantas veces se quiera y no por eso necesariamente nos tenemos que querer, tener un proyecto, formar una pareja”, opina Amalia, torta.

Para Josefina, bisexual, la cuestión pasa porque quienes fuimos socializadas como mujeres estamos más atravesadas por la heteronorma: “Lagarde en el libro Claves feministas para mis socias de la vida dice que el patriarcado como sistema, la cultura, la crianza nos forma para ser las que estamos a merced, siempre para dar, para depender de lo que otra persona haga. Ella habla en términos heterosexuales pero yo creo que se refiere más bien a roles que muchas veces se ocupan en las parejas. A lo que yo me refiero es que entre dos mujeres, esos dos roles serían iguales, el de la espera. ¿Por qué nadie activa en Tinder? Porque estamos siempre a la espera, de que nos paguen, de que nos den, de que nos hablen. Si bien muchas mujeres sí tienen esa iniciativa y la construyeron porque se empoderaron, no es algo que venga culturalmente”.

“En este momento de mi vida, quisiera eso, estrictamente sexo. Porque no tengo voluntad de comenzar una relación. Pero me cuesta… Por ambos lados, creo que sí, definitivamente a las mujeres nos gusta relacionarnos más allá del sexo. Yo no puedo tener sexo y ‘chau que te vaya bien’, me pinta el compartir la cama, las mañanas, el desayuno, una birrita, contarte lo que soñé, olerte, preguntarte, escucharte, conversar, intercambiar. Sobre todo si es buen sexo”, dice Berenice.

“Creo que las mujeres cis lesbianas o heterosexuales tenemos tendencia a no tener vínculo solamente sexuales por la influencia del patriarcado, por cómo está estructurada nuestra sociedad de que es el hombre quien después de tener un vínculo sexual se puede ir y no tener ninguna crítica ni juicio moral a cambio, pero la mujer sí. Creo que eso en la configuración mental, quizás de forma inconciente, trabaja de esa manera haciendo que por todos esos motivos no podamos al fin y al cabo no podamos mantener vínculos estrictamente sexuales y terminan siendo cosas más estables a mediano o a largo plazo”, señala Paula, lesbiana, también apuntando el dedo hacia la heteronorma.

“Me parece que hay algo mucho más profundo o detrás que tiene que ver con que también fuimos y seguimos siendo culturizadas en una sociedad heteropatriarcal y que por ahí llegado el momento no nos damos cuenta que podemos repetir vínculos heteronormados. A mí me parece que todo tiene que ver con esto de dónde se pone lo sexual. Hay lesbianas que dicen ‘yo para tener sexo tengo que estar enamorada’. Y el sexo es sexo. Y hay trabajo sexual de lesbianas que tampoco se visibiliza pero está”, analiza Amalia en el mismo sentido.

¿Te parece que entre mujeres se propician vínculos a largo plazo por sobre encuentros estrictamente sexuales? ¿Por qué?”, cerraba la encuesta. Allí aparecieron respuestas que consideraron esta presunción como “un prejuicio sexista” o estimaron que las cosas no son “necesariamente así” y que dependen de cada persona y el momento que transcurra. Pero la mayoría (71%) consideró que algo de cierto hay:

  • Creo que siempre veo una tendencia a seguir el vínculo después de un encuentro
  • Creo que si, es medio raro que 2 mujeres vayan directamente a tener un encuentro sexual sin concretar un par de citas antes
  • A mí no me ha pasado, pero si algunas compañeras han conocido a otras a partir de una cita que buscaba ser sólo sexo
  • Si, creo que si. Existe ese chiste de a la tercera cita ya se mudaron juntas.
  • Si. Quizás por cómo investimos lo sexual, pero es muy subjetivo.
  • Si. Porque? Lesbianas…
  • Creo que las apps son utilizadas muy poco, o se utilizan con fines distintos a generar vínculos. No he tenido buenas experiencias. Creo que deberia crearse una app como grindr pero para lesbianas.
  • No necesariamente “a largo plazo”, pero definitivamente no son comunes los encuentros estrictamente sexuales entre mujeres.

La tarea, entonces, para avanzar – con o sin apps – hacia unos vínculos sexoafectivos (pero sobre todo sexuales) más liberados, poderosos y gozosos, sería profundizar o comenzar el camino de la deconstrucción de la heteronorma, esa fuerza opresora que una vez más se aparece como una piedra en el camino para desear(nos) plenamente. Quizás así, en un día más cercano que lejano, podamos, si queremos y lo necesitamos, tener “un Grindr de vínculos tortilleros” o un espacio que se le parezca.

*SIEMPRE QUE EN ESTA NOTA SE UTILICE EL TÉRMINO “LESBIANA” DE FORMA AISLADO, SERÁ POR CUESTIONES DE ECONOMÍA TEXTUAL PERO EN TODOS LOS CASOS SE COMPRENDERÁN A PERSONAS BISEXUALES, PANSEXUALES Y OTRAS ORIENTACIONES POSIBLES. DE LA MISMA FORMA SE ENTIENDE QUE UN VÍNCULO TORTILLERO PUEDE INVOLUCRAR A MUJERES TRANS, CIS Y PERSONAS NO BINARIES.

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