El Dr. Abel Albino, miembro del Opus Dei, asesor de Macri y confeso homolesbotransodiante, expuso en el senado y se opuso enfáticamente la educación sexual integral, el uso del preservativo y dijo varias veces que “el sida atraviesa la porcelana”. Cuando los discursos públicos dejan de ser simples opiniones y son peligrosas herramientas de estigmatización y desinformación social. 

 

No sé qué experimentaciones estará realizando Albino como para sostener que el virus del SIDA atraviesa la porcelana, ni cómo se podrá llegar a la conclusión de que esto que el señor dice es efectivamente cierto. A decir verdad poco me importa si la porcelana se infecta con el virus de inmunodeficiencia humana. Pero en la era de la pos-verdad sí resultan alarmantes las frases a las que el Dr. sometió al auditorio del sexto día de exposiciones por la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo en el Senado y que se están reproduciendo por todos lados. A la poca rigurosidad periodística que tenemos, según dicen algunos, respondemos con una fuerte rigurosidad activista. Por esto mismo me encuentro escribiendo con el objetivo de desarticular ciertas cuestiones de un discurso que puede convertirse en una pandemia, ergo, un problema de salud pública.

Parece increíble que a esta altura resulte necesario aclarar que VIH y SIDA no son lo mismo. VIH es el Virus de Inmunodeficiencia Humana, es decir una infección que afecta las defensas y que bajo controles y tratamientos se vuelve una “enfermedad” crónica. SIDA es el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, es decir un conjunto de síntomas producto de que el VIH, sin estar controlado, avanzó en el cuerpo de la persona infectada y produjo una gran depresión, por no decir nulidad, del sistema inmunológico. Entonces podemos decir que el preservativo no nos “cubre” del SIDA pero sí de la infección por VIH.

¿Qué quiero decir cuando digo que el preservativo no nos “cubre” del SIDA? Lo certero es que hasta el momento lo único que nos evita llegar a la situación de SIDA son los controles una vez enteradas de un diagnóstico positivo de VIH. Porque para finalmente tener SIDA primero nuestro cuerpo debe infectarse con el virus de inmunodeficiencia humana. También el sida se previene medicándose con los diversos esquemas de antirretrovirales que existen, en el caso de que esto sea necesario. Pero volvemos a lo dicho anteriormente: VIH y SIDA no son lo mismo. No soy una activista del forro, ya que entiendo que este no puede ser la regla del sexo; me considero activista del deseo y es ahí donde pienso que se debe prestar atención, ya que entender que los deseos están siendo gestionados a diario es uno de los registros más potentes que podemos hacer. Pero también entiendo -y esto debe quedar claro- que en la actualidad lo más efectivo para evitar la infección por VIH en las relaciones sexuales es el uso del preservativo, ya que es impermeable lo que evita que el virus pueda pasar esa barrera de látex.

Volviendo a Albino, hay que focalizar en que representa al sector más reaccionario de la medicina. No celebro lo que dice, sino que lo diga, ya que esto nos permite visibilizar tamaña bestia poderosa contra la que debemos batallar, muchas de nosotras a diario. Entiendo al VIH como un dispositivo de disciplinamiento de los cuerpos y normalización de la sexualidad que produce, entre otras cosas, el descreimiento de que una vida seropositiva es deseable de ser vivida. Y este discurso de Albino termina de confirmar ésta teoría. Ante la pregunta de la senadora Verasay en torno a cómo se debe trabajar en la prevención del embarazo no deseado, el Dr. deja bien en claro que para él este tema: “No es viva la pepa. Hay que educar para el amor y no para el sexo animal”. Previamente a las preguntas, el doctor había reivindicado a la Madre Teresa de Calcuta como una mujer que: “no fue madre pero qué madre fue de tantos y de tantas”. Es necesario entonces refrescar la memoria que Teresa de Calcuta a pesar de su asistencia a lxs enfermxs de VIH/SIDA no dejaba de sostener que esto era “un castigo infringido por dios”. Espero quede un poco más clara la referencia de Albino.

Se me vuelve necesario remarcar, también, otras de las frases que el doctor vomitó en su discurso con sonrisas y carcajadas al mejor estilo Rodríguez Varela defendiendo al “bébe” por nacer. Y digo necesario porque Albino es el presidente de una fundación que lleva adelante varios programas de salud nutricional en conjunto con el Estado nacional, por lo que puede deducirse que cobra un sueldo, recibe fondos del mismo y a la vez sus acciones y discursos son políticas de Estado, al punto tal de ser festejadas y reconocidas por Vidal. El doctor jactándose de trabajar con más de 40 mil niñxs, pone de manifiesto (sin querer queriendo) que en los últimos años la pobreza está aumentando estrepitosamente a lo largo y ancho del país. Sostuvo también que él “hace pobreza y desnutrición” y que este es “un hobbie caro” que tiene. Desde su mirada sexista, “la mujer embarazada es un tesoro y su hijo una joya”. Entiendo al hambre, la desnutrición, el sexismo como así también a la pobreza –entre muchos otros- como instrumentos de los que se vale el poder para aplastar los cuerpos, deprimir y someter a las poblaciones.

El doc enmarca sus argumentos en la moral diciendo que ésta “marca la frontera de los pactos”. Albino habla de la moral, y ésta siempre es universalizante. En mi caso, hace un tiempo que a la moral le contrapongo la ética porque reivindica y posibilita las singularidades. Como médico representa a una de las principales instituciones normalizadoras, pero a la soberbia con la que pretenden gobernarnos opongámosle la irreverencia e intolerancia de las enfermas y de las aborteras. Como loca embichada ya no espero nada del aparato médico más que discursos culpabilizantes y disciplinadores. Cuando veamos que sólo eso sale del sector social al que representa Albino, quizás seamos un poco más astutas para anticiparnos a sus perversidades. Cuando le saquemos la carga aplastante que el ideal de salud tiene sobre nuestra autonomía quizás todas podamos ser unas enfermas orgullosas.

En lo que a mí respecta, y siguiendo a Leonor Silvestri, entiendo al aborto como “un método anticonceptivo de emergencia”. Nadie debería estar presx ni morir por interrumpir un embarazo. La necesidad de la educación sexual para experimentar y ser autónomas es evidente, como también la gratuidad de los preservativos para que todas puedan acceder a ellos. El virus del SIDA puede que atraviese la porcelana (no lo sé ni me interesa) pero lo que no puede tirar abajo es la red de saberes que construimos a diario. Sigamos sosteniéndola para que los Abeles Albinos dejen de reproducirse, porque las políticas actuales intentan allanar el camino para que discursos como estos se hagan virales. Y nosotras si hay algo que sabemos es seguir viviendo a pesar de los virus.

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