Mauro Guzmán presenta “La Guzmanía: biopic queer-animista de una planta hermafrodita”, autoretrato pop  y queer en un paisaje barroco y litoraleño. La muestra puede visitarte en la Escuela Municipal de Artes Plásticas “Manuel Musto” hasta el 03 de agosto de 8 a 12 y de 15 a 21.  El sábado 4 de agosto, la Guzmán formará parte de la paleta de artistas que se suman al ciclo “Se me llenó la Tetera de preguntas” en Casona Yiro.  

 

Mauro Guzmán, se desplaza como anguila de río entre el trash litoraleño, los futuros distópicos, un alter ego en estado de posesión, la ciencia ficción andrógina, el drag, la alquimia con tacos, las plantas hermafroditas, la autoficción ovípara, el futurismo monolítico arcáico, el ensayo teatral performático, el biodrama, cuerpo, mucha carne y un gran báculo de poder.

Un gran báculo de poder que se sostiene en el fino equilibrio parabólico entre una rama juntada de la basura y un glamuroso pelucón bien montado. “parábola (del diccionario): Se corresponde con la trayectoria ideal de un proyectil que se mueve en un medio que no ofrece resistencia al avance y que está sujeto a un campo gravitatorio uniforme”, con esa suavidad cae en el estómago dispuesto a ser asimilado lo que entro por los ojos: lo terrenal de las materialidades abyectas y los brillos que subyacen en lo cuir; que al fin y al cabo comparten escenario en la vida real, en lo subterráneo, como nos relatan John Water y Pedro Almodóvar en sus obras fílmicas, como nos muestran Batato Barea, Urdapilleta y Tortonese en la movida under del Parakultural en la década del ‘80.

Nacido en Rosario en 1977, se especializó en artes visuales y artes escénicas, ha expuesto en galerías y museos de Argentina, España, Inglaterra y Alemania. Las plataformas de producción de Guzmán se alternan entre lo cinematográfico, lo teatral/performático, lo objetual, el videoarte y la fotografía.

En su afán por amasar con uñas postizas el material crudo* desde 2014 y hasta la actualidad germina la serie “Guzmania”, esta vez un múltiple alter ego que representa travestido los estadios de la vida perenne, reproductiva y la muerte de una planta hermafrodita homónima, de nombre científico Guzmania, originaria de Sudamérica y las Antillas, que llega incluso a convertirse luego de perecer en un arte japonés Ikebana, en su obra y en la práctica oriental. El nombre de esta planta fue puesto en honor a Anastasio Guzmán, un farmacéutico y coleccionista de objetos de historia natural nacido en el siglo XVIII en España.

Guzmanía

Actualmente podemos visitarla en la Escuela Municipal de Artes Plásticas “Manuel Musto” (Sánchez de Bustamante 129)  hasta el 03 de agosto, de 8 a 12 y de 15 a 21: “La Guzmania: biopic queer-animista” que engloba, cierra y resume el proceso de creación de esta etapa productiva. La misma ha pasado por estadios tales como: “Comerme los ojos de los otros”, galería Henrique Faria, Buenos Aires. “Linda Bler y otras obras insoladas”, Fresh Gallery, Madrid. “La Guzmania y las muñecas dragonas”, Museo Macro, Rosario (en el marco de la muestra colectiva Mínimo Teatral). El 01 de agosto Mauro estará dando una charla y recorrido por su muestra en la escuela Musto en Sánchez de Bustamante 129 de la ciudad de Rosario. Esta exposición en la Musto cuenta con la curaduría de Nancy Rojas y hace un link a “Simposio peluca”, otra muestra/ciclo que se desarrolla en su casa taller llamado Studio Brócoli que es dirigido por Mauro y Nancy. Luego de desmontarse la muestra en la escuela de artes, todo regresa a exponerse en el estudio.

Es el descubrimiento de la planta en un supermercado chino en España, lo que lo impulsa a componer esta serie de videos, fotografías y objetos. Los audiovisuales despliegan el uso de materialidades de desecho como bolsas, cotillón, adornos kitsch, así como frutas del “imaginario tropical”, siendo Mauro autor, actor y director de su propia producción. Las poses, tanto en los videos como en las fotografías, que logran estos alter egos drag nos recuerdan a películas de Armando Bó, donde claramente él sería la Coca Sarli. Una paleta pop saturada que hace analogía a la posibilidad cromático/florales que podemos encontrar en las Guzmanias: rojas, amarillas, magentas y hasta incluso azules. Dentro de las objetualidades, las columnas rosas con forma de hongo que ofician el espacio de instalación, recuerdan a las que podíamos ver en la escenografía de “UM UND UM DIE ZUKUNFT”, quizás su obra o puesta teatral/performática más cercana al cine futurista de fines del ‘60, principios del ’70.

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El 18 de julio estrenó el videoclip “Lechiguana” del artista pop uruguayo/argentino Dani Umpi, canción que le da nombre a su último disco, en el que Mauro Guzmán interpreta a una de sus lechiguanas, un personaje drag, brujo, mágico y alquímico que se enfrenta con un mandinga personificado por el mismo cantante. Esta invitación surge luego de que Dani viera a Mauro interpretar un personaje de lechiguana en la “trilogía del amor trágico” (remake que realiza de “Nazareno cruz y el lobo” para Proyecto Linda Bler) pero que al momento de filmar se vieron impactados por la imagen de la Guzmania y por lo tanto resulto una mezcla entre ambos personajes.

El sábado 04 de agosto inaugura el nuevo ciclo de entrevistas, muestras de arte y shows con invitados especiales que organiza La tetera en Casona Yiro, donde va a estar exponiendo Mauro Guzmán junto a otros artistas disidentes y feministas.

*Búsqueda que se remite desde 2006 a 2009 con el “Proyecto Linda Bler. Artista poseída”, tres trilogías “cinematográficas” donde Guzmán encarna a una artista poseída que enfrenta discursivamente problemáticas sobre el arte, basándose en una triada de películas clásicas de lo que él define como el terror, el amor trágico y lo animal. 

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