La eliminación del Ministerio de Salud por parte de Macri pone en riesgo el acceso a tratamientos para personas seropositivas: la renuncia de Sergio Maulen a la dirección nacional de SIDA y ETS confirma que el presupuesto para los medicamentos retrovirales no está garantizado.  

 

A fines del 2014 la Organización Mundial de la Salud, anunció el plan 90-90-90. Una estrategia que incluye, entre otras cosas, la recomendación de comenzar con la adherencia a un esquema antiretroviral ni bien una sepa su diagnóstico positivo. Este plan vino a poner manifiesto el fracaso de las políticas de prevención de la transmisión del VIH a nivel mundial. El plan descarga de lleno la responsanbilización y la medicalización en el cuerpo seropositivo como estrategia para frenar la epidemia. Pero si esto ya era imposible en tanto los faltantes de medicación se empezaban a conocer, el 90-90-90 todavía no tenían en cuenta las políticas del neoliberalismo sanguinario encabezado por Mauricio Macri.

El gobierno anunció la eliminación de algo más de la mitad de los Ministerios, entre ellos el de Salud, el de Cultura y el de Ciencia y Tecnología. A partir de ahora pasan a ser secretarías a cargo de otros ministerios que sobrevivieron al desguace del Estado. En el caso de Salud pasa a formar parte del Ministerio de Desarrollo Social dirigido por Carolina Stanley. Entre las consecuencias tras la eliminación de un ministerio están la reducción del personal, por ende miles de familias desocupadas. Como así también una disminución de los recursos y presupuestos destinados.

Las políticas de ajuste del macrismo se caracterizan por la reducción de las partidas presupuestarias que se destinan a los diferentes programas, hasta que no sea posible continuar ejecutándolos. El 30 de agosto una movilización en varias provincias denunció el ajuste que se está llevando adelante en discapacidad y que afecta fuertemente al transporte, un servicio indispensable para que quienes asisten a centros de día, educativos y de salud lo puedan seguir haciendo. Y mientras redacto esta nota, Sergio Maulen, titular de la Dirección de Sida, Enfermedades de Transmisión Sexual, Hepatitis y Tuberculosis anuncia su renuncia.

Mediante una nota, lxs trabajadorxs de este organismo ponen en alerta que, luego del anuncio sobre la reducción del Ministerio de Salud en la Secretaría, la dirección de Sida enfrenta un fuerte recorte presupuestario. Esto tendrá como contrapartida la imposibilidad de garantizar “la continuidad de la respuesta en el acceso a la prevención, al diagnóstico y al tratamiento de las personas asistidas por los Programas que conforman esta Dirección”. Los recortes fueron preanunciados: con Cambiemos en el gobierno el programa de Salud Sexual recibió un desfinanciamiento que se vio reflejado en la falta de preservativos y anticonceptivos en los efectores de salud pública.

Típico de machirulo, el presidente se vale de la excusa del paki violento promedio que mientras golpea dice “a mí me duele más que a vos”. Mientras anuncia un aumento de la inflación y de la pobreza, sostiene que a él le duele más que a nosotras. Les duele más a ellos que se llenaron los bolsillos de dólares antes de la megadevaluación y los fugaron del país. Más le duele a él con su salud garantizada de por vida, que a nosotras que ponemos el cuerpo a diario y que transitamos la salud pública que sus políticas vaciaron. Algún pensamiento irónico me dice que quienes votaron a este gobierno van a destinar sus ahorros a algún fondo social, para comprar la medicación de todas aquellas que vivimos con una condición de salud crónica y que hasta hace algunos años, incluso meses, estaba garantizada.

Quizás sea ese el mea culpa por haber votado desde el odio, que hoy genera una vulneración extrema de derechos elementales. Seguramente ahora podremos hablar de lucha y transversalidad con quienes festejaron a Daniel Lipovetzky por su defensa a la ley del aborto, siendo éste uno de los responsables de que la Ley de VIH/SIDA pierda estado parlamentario. Seguramente habrá tiempo para los debates, problematizaciones y discusiones, mientras lo hacemos ocupemos las calles y todos los espacios públicos.

Espero, ahora que las políticas clasistas nos atacan de manera más contundente a casi todas cada vez más, despertemos de la apatía generalizada y comencemos a movernos. Si las políticas actuales aumentan nuestra carga viral, tendremos que infectar las calles y cada lugar que sea necesario. Porque este juego se está poniendo cada vez más difícil y,  al menos yo, todavía no tengo ganas de llegar al game over.

Diseño de portada: Franco Rasia

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