Envalentonados con el rechazo al aborto en el Senado, los autodenominados “celestes” se manifestaron en las principales ciudades del país para pedir la no implementación de la Educación Sexual Integral en las escuelas y  la derogación de la Ley de Identidad de Género bajo el fantasma de la “ideología de género”. 

 

Con Mis hijos No te Metas es una consigna patotera, suena a escupitajo machirulo, a insulto desafiante, es una incitación explícita a la violencia más elemental. Los opositores a la Educación Sexual Integral asumen un machismo asesino, la consumación del odio en su estado más puro y peligroso. Les niñes no son propiedad de sus padres, son sujetos con derecho a crecer en un ambiente libre de pre conceptos, a reconocer las diferencias y respetarlas para prevenir situaciones de desigualdad y discriminación.

Pero nada de eso importa para la autodenominada “ola celeste” que, envalentonados con el rechazo al aborto en el senado nacional, trabajan sobre el concepto de “ideología de género”. ¿Qué encierra la construcción de este fantasma? Sus ideólogos, valga la redundancia,  a duras penas lo puede balbucear: “Estamos en contra del adoctrinamiento”, aseguran. Pero lo que en realidad se esconde es su profundo deseo de restringir derechos y  reafirmar pautas que impiden la convivencia igualitaria.

Y para evitar eufemismos, en el documento leído en la marcha que se realizó en las principales ciudades del país, se pidió por la derogación de la Ley de Identidad de Género. Así de claro. Buscan la negación de las identidades que durante décadas habitaron el subsuelo de la patria, quieren vernos otra vez en los márgenes de los márgenes. Anhelan la desaparición de nuestros cuerpos, la supresión de nuestros derechos y la represión para las futuras generaciones.

Los que marcharon el domingo en Rosario, Buenos Aires Córdoba y Salta maquillan burdamente la mascarada del odio. Y eso los hace cómplices de los curas pedófilos que masacran las infancias detrás de sus sotanas. La negación de nuestros derechos los hace responsables de todos los abusos en el seno de la familia heteronormal que se declara única depositaria de la educación sexual. Si tanto se llenan la boca hablando de “salvar vidas” ¿Cuántos situaciones de abuso y violación sistemática se hubieran tomado a tiempo con ESI en las escuelas?

Pero repito, no les importa. Piden que la “ideología de género”  no se meta con sus hijos. Pero si dejan que se metan los curas  pedófilos, los pastores abusadores, los femicidas y los jueces cómplices, la prensa machista, los empresarios que pagan sueldos diferenciales a mujeres y varones, y toda la caterva de opinadores seriales buscan conservar su status quo a costa de  posiciones que no ofendan a las instituciones patriarcales que les pagan el sueldo.

Por eso son y serán culpables de la muerte de cada piba que muera en este país por no tener acceso al aborto legal, seguro y gratuito. Serán culpables de cada travesticidio, de cada lesbicidio  y de todos y cada uno de los crímenes de odio que ocurren en este país por la ideología del odio que alimentan. ¿Sabemos realmente cuantas personas del colectivo LGTBI decidan terminar voluntariamente con sus vidas porque viven en entornos asfixiantes? También serán responsables de esos suicidios, y de todas las depresiones que tengamos que cargar sobre nuestras espaldas por vivir en una sociedad heteroviolenta y asesina de las diferencias.

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