Cristina Kirchner habló de “los pañuelos verdes y los pañuelos celestes” y encendió el debate al interior del movimiento feminista y diverso. ¿Hizo CFK un llamado a deponer las banderas? ¿O fue una convocatoria a la unidad del pueblo para derrotar al macrismo?  Perón, la contradicción fundamental y el tiempo histórico como claves para entender a la líder.

 

Cristina habló. Habló y desplegó en su conferencia magistral una serie de análisis sobre la crisis de la democracia, capitalismo, neoliberalismo, instituciones, lazos de solidaridad sobre nuestro país y Latinoamérica. Cristina es una excelente oradora y fundamentalmente es estratégica. Para muches, los ejes que planteó son las lógicas que venimos discutiendo y que se deberían repensar en esta etapa que vive el pueblo. Cristina metió las patas en la fuente.

Ahora bien, más temprano que tarde (y para evitar sorpresas) muches se lanzaron a despedazarla. Y claro wachin, no éramos les uniques esperando que hable. Por eso me agarran esas ganas desquiciadas de volcar algunas opiniones al respecto y responder (un poquito) a la serie de reduccionismos que se vomitaron por doquier. Gracias Tetera.

 Vayamos al discurso de la Cris: uno de los grandes ejes que planteó tiene que ver con el objetivo. Cristina habló de la necesidad de unidad y fue desgranando cosas que la podríamos resumir en lo que, un tipo que sabía bastante, plantea como una de las necesidades o características de una organización: hay que tener UN objetivo. Y este buen hombre plantea un sólo y gran objetivo (se encarga de aclarar que tiene que ser uno solo sino, decía el General, es como el sofá cama donde une se sienta mal y duerme peor)

 Y el único objetivo que tiene el campo nacional o que debería tener es la unidad. Y en ese tránsito a la unidad la finalidad debería ser vencer a Macri, vencer al neoliberalismo. Reformemos en todo caso este gran objetivo: vencer a Macri. Y no es algo que se vaya a resolver en términos ideológicos dice Cristina, sino que lo plantea en términos doctrinarios.

Replantea un sujeto histórico: el Pueblo. El pueblo que es diverso y (agárrense de las manos) Cristina dice que en nuestro espacio conviven quienes rezan y quienes no rezan, que en el campo nacional y popular hay pañuelos celestes y pañuelos verdes. Silencio, un par de segundos como si costara corroborar lo escuchado. Caras incrédulas. Algunas miradas se buscaban queriendo saber si dijo lo que dijo. Sí, lo dijo.

 Oh Iemanjá de mis amores. No de nuevo decía.

¿Miente la morocha? ¿Nos está pidiendo que abracemos a Cecilia Pando? No. Ni un peso, marixa.

Para construir la Victoria, la unidad es un presupuesto esencial. Y lo que Cristina plantea se concibe en términos doctrinarios con lo que Perón nos enseña de los objetivos: existe una contradicción principal, hay una diferencia irreconciliable con el enemigo. Muchas discusiones en esta etapa pasarán a ser secundarias, sin bajar las banderas. Se trata de construir otro tiempo de disputa.

Algunos sectores entenderán que es eso o nada, pero la realidad es que la historia nos ha enseñado que si les agredides del pueblo nos encontramos podemos construir revoluciones. El neoliberalismo, dice Cristina, nos obliga a repensar, a construir nuevas categorías, a pensar nuevas arquitecturas institucionales.

Pone sobre la mesa también la invitación a no reducir la disputa en términos ideológicos de derecha e izquierda: el pueblo está siendo agredido, engañado y ese pueblo que sufre por igual tiene características diversas, sabrá usted. Venimos de quiebre en quiebre, por eso es importante la contradicción principal. ¿Qué permite la contradicción principal? Que podamos tener diferencias pero coincidamos en el objetivo mayor, y eso nos permite caminar juntes, esa es la riqueza del movimiento.

No podemos pensar cada lucha como un compartimento estanco, debemos entenderla en tiempos históricos: a nosotres nos preceden algunas luchas y antecedemos otras, no es cuestión de una facción. Sino cada derrota sería definitiva, y sin embargo sabemos que es temporal, estamos seguras que es temporal… porque ¿a alguien le queda alguna duda que si Cristina es presidenta la despenalización es un hecho?

Pero primero hay que avanzar, y para avanzar hay que construir una unidad que contenga a todes, que no es una minoría, porque si decimos que es una minoría reaccionaria bueno… pero no, es un debate que no está saldado.

Habrá que conseguir las voluntades, persuadir, construir nuevas herramientas discursivas que logren interpelar a otros sectores. Cuanto más politicemos la discusión, más va a ir quedando en evidencia que la única minoría en nuestro país  fue, es y será la oligarquía. Desensillar hasta que aclare. La revolución en el tiempo decían nuestros compañeres del Frente de Liberación Homosexual: amar y vivir libremente en una Patria liberada. Aún se lo debemos, será Victoria.

2 Comments

  1. Yo tenia la esperanza de que la gente espabilara, que analizara, que tamizara, que reflexione sobre el peropopulismo en estos 70 años y siempre con un coro de picaros satelitales: isabelia/lopez, cafiero/menem, duhalde/rodri saa, nestor/cris, pero NO, se siguen repitiendo los mismos sinsentidos, todos en nombre del “pueblo”, ese pueblo victima – cada vez mas miserable e ignorante- de la codicia de los patronazgos engañeros¡!

    1. Mario la genealogía que realizas sólo demuestra tu ignorancia en los procesos sociales de nuestro país. Las políticas de Dictadura-Martínez de Oz-Menen tienen su correlato directo en De La Rúa y principalmente en #PanaMacri.

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