Levantar la bandera del VIH

Las personas que viven con VIH reclaman que sus banderas sean levantadas por todes, al igual que ocurre con la causa travesti/trans ¿Qué ocurre con las organizaciones políticas y su participación en la agenda positiva? ¿Alcanza un día en el año para sacar al VIH del closet?

Cierta vez, marchábamos por las calles de Rosario en una multitudinaria convocatoria. ¿Cuál era? Bueno en tiempos de Macri copar las calles para reclamar en defensa de los derechos humanos, los tarifazos, o a la par del movimiento feminista es cosa que se volvió habitual. Somos un pueblo movilizado y en alerta, y eso habla de la conciencia social creciente que tenemos para defender nuestros derechos. Éramos cientos de pibxs, mezclados entre organizaciones, movimientos sociales y partidos políticos.

Mientras caminaba por calle San Luis, entre mates con compañerxs y amigues, me interpelan: “¿Sabés en qué estaba pensando?  ¿Por qué esta marcha no sucede un primero de diciembre, o cualquier otro día, por qué no levantan nuestra bandera las organizaciones políticas y todas estas personas que están acá hoy?”

Seguimos conversando y debatiendo varias cuadras. Hablamos sobre prejuicios, estigmatización, falta de visibilidad, invisibilización, miedos, desinformación, etc. La pregunta me quedó girando en la cabeza durante horas, y días,  cuestionándome entre las fronteras de lo individual y lo colectivo. ¿Cuál es el papel de las organizaciones políticas en relación a los reclamos de un colectivo?

El 1 de diciembre se conmemora  el día Mundial de la Respuesta ante el VIH/SIDA  y parece que es el único momento en el que lxs negativxs nos acordamos de visibilizar el VIH. Como si visibilizar se redujera a compartir campañas de testeo y allí terminara todo. El VIH sale del closet una vez al año, para luego quedar bien encerradito y oculto los 364 días restantes.

Quedan por fuera las respuestas con respecto a la estigmatización de la sociedad hacia todas aquellas personas que viven con VIH.  Los medios de comunicación se hacen eco de este día en términos de lucha contra un enemigo peligroso. La erradicación de prejuicios, miedos, fobias quedan por fuera de las respuestas posibles en este día convirtiendo al VIH en un closet más del cual salir.

Ni hablar del Estado, que en los últimos cuatro años viene ajustando y recortando las partidas destinadas a salud.  Con la degradación del ministerio de Salud a Secretaría y el presupuesto 2019 que se aprobó con una brutal reducción para la cobertura en medicación, el faltante de los retrovirales ya dejó a  más de quince mil personas sin el acceso a su medicación. 

Algunxs lo toma en su agenda. Pocxs saben qué es I=I, cuál es el negocio detrás de las patentes y los efectos en un cuerpo medicado. Algunos quizás sepan que hubo un proyecto para una nueva ley de VIH que hace un año perdió estado parlamentario.

Pase lo que pase el VIH sigue en el closet.  Mové el culo, acércate a alguna mesa de debate, a algún ciclo positivo, infórmate. Salgamos a la calle, hablemos, discutamos, acompañemos a que el VIH salga del closet y dejemos de cerrarle la puerta a nuestrxs compañerxs positivxs.

Ante un Estado irresponsable que quiere muertxs a nuestrxs compañerxs, y una sociedad desinformada que reproduce los estigmas, tenemos que repensar estrategias de construcción y articulación política que nos posibiliten alojar y visibilizar los reclamos de un colectivo que claramente está siendo invisibilizado.

Fuerzas y espacios de disputa de derechos nos sobran. Prueba de eso son las luchas y movimientos que se vienen dando en los últimos tiempos. Luchas que se dan en la calle claro está.  ¿Seremos capaces de levantar esa bandera?

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