Simón Menéndez-Bravo presenta su primer libro «Alfileres en el pan» bajo el sello de editorial El Salmón. Dos historias signadas por una misma pregunta sobre la identidad y su múltiples implicancias.

Cuando me acercaron el texto prejuzgué. Temí estar ante una novela pos moderna, pero Simón me tapó la boca. “Alfileres en el pan” me atravesó, me envolvió, nos devoramos.  Su escritura me llevó donde quiso y me dejé llevar.

Al leer el título imaginé alfileres de cabezas coloridas, clavadas sobre la miga de un mignon de pan, pero cuando terminé tuve que dar vuelta esa imagen. Los alfileres con cabezas de colores ahora pinchan la costra del pan y dejan su cicatriz cuando ya no están.

La novela narra dos historias que transcurren de forma paralela, alternadas entre capítulos. Son dos líneas que comienzan a moverse sin tocarse hasta que se sacuden, vibran y de un salto se acercan, se mezclan, forman un espiral, una cadena de ADN que sube y baja. El determinismo cae sobre los personajes que se creían libres de su historia, pero esta vuelve para reírse de ellos una vez más.

¿Quien soy? es la pregunta que recorre todo el texto. La identidad se resignifica, se comparte. La identidad de quienes fueron y quienes fuimos se hace carne en nuestra carne.

Por un lado, una historia que ocurre entre las décadas del 50’ y 90’ – dictaduras mediantes –  y aunque no quieran enterarse o no entiendan qué pasa, la realidad los excede y los obliga a salir de su hermetismo. La segunda historia, si bien no está fechada, transcurre entre los 80/90’ y la actualidad. Lo que parece ser una historia de amor, se transforma en una historia de rutina. Conocemos a una mujer de mente abierta y a un chongo mambeado que intentan criar a un hijo inocente.

Mujeres y femeneidades fuertes sostienen la trama, ellas son las que permiten que las cosas ocurran. Simón no necesita frases panfletarias, sus letras pueden transmitir el terror sin necesidad de enumerar todas las atrocidades. A la mitad de la novela, la oscuridad tiñe el texto y en ese momento las historias se cruzan, se re-encuentran, se funden cerrando el círculo y permitiendo que vuelva a empezar.

Reseña: Juli Fernández 




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