Les Fernández, la fórmula de les LGTBI

Alberto y Cristina representan el binomio favorito de les activistas y militantes de la diversidad sexual para las elecciones. El resultado de la PASO confirma que no es el único sector que ve en ellos la posibilidad de revertir los estragos que produjo el macrismo. La Tetera habló con referentes de todo el país que aseguran que el apoyo de lesbianas, travestis, putos, intersex y no binaries fue mayoritario. 

Hace no muchos años atrás,  el estereotipo de puto era Fabián Gianola moviendo las manos, vestido de colores fuertes, las tortas eran mujeres que querían ser hombres, las travas eran un fetiche o un chiste y los varones trans directamente no existían. Ni hablar de les intersex. Todas vidas descartables.

Muchxs lo olvidaron o hicieron como que nunca existió, pero hasta la llegada Néstor y Cristina al gobierno, las organizaciones de diversidad sexual no habían entrado en la agenda política de ningún partido de gobierno, salvo contadísimas excepciones. La política LGTB se tejía entre ONG´s que luchaban por el derecho a la unión civil entre personas del mismo sexo, campañas de VIH, la histórica visibilidad lésbica y la lucha travesti/trans por el derecho a vivir. 

Con la recuperación económica que se vivió durante el gobierno de Néstor, sumado a la política de Derechos Humanos que el kirchnerismo impulsó con fuerza, la diversidad sexual encontró allí tierra fértil para disputar un lugar. Y el punto más fuerte de crecimiento se vivió con la aprobación de leyes como Matrimonio Igualitario e Identidad de Género. De allí en adelante, la formulación de políticas apuntadas a este sector de la población se convirtió en política de Estado. 

Sin embargo, muchos siguieron alimentando la idea de que “ser gay” es algo que ocurre en el plano de lo individual y que el Estado debe permanecer al margen de las “decisiones personales”. Cuando una persona LGTB escupe “no me representan” frente a  sectores politizados que asumen una pertenencia política y llaman a votar por una fórmula presidencial, lo que se pone en juego es algo más que una mera simpatía política. 

Está en juego el resguardo de derechos y garantías para un colectivo que con el macrismo vivió la degradación paulatina y sistemática de sus derechos. Porque las personas LGTB forman parte de ese 47 % de argentinxs que el 11 de agosto se expresaron a través de las urnas para poner freno al gobierno del saqueo, el endeudamiento, los negocios familiares y la corrupción.  ¿Se puede ser puto y macrista? Sí, se puede. Aunque parece que públicamente, al menos, no es motivo de orgullo. 

Alberto Fernández y CFK en el acto de cierre de campaña en Rosario

Con la i de ignorante

La publicación de un video hecho por militantes de la diversidad para apoyar a Alberto y Cristina desató la polémica. ¿Cuán de cierto hay en aquella afirmación de  que las travas, los putos, las tortas, las maricas e intersex apoyan a la fórmula del Frente de Todos? El spot – no oficial – causó revuelo y llegó hasta el programa de Jorge Lanata que preguntó al aire: “¿Alguien sabe de qué es la i? Ah, nos dicen que la i es de izquierda”, aseguró revolcándose en su propia ignorancia. 

La publicación se viralizó rápidamente en las redes sociales obteniendo en pocos días más de 700 mil visualizaciones y abrió un debate sobre pertenencia e identificación de personas del colectivo con el binomio peronista. En una nota de opinión publicada en Infobae por la vicepresidenta de la Federación Argentina LGTBI María Rachid, la dirigente afirmó que “si bien es cierto que no es verdad que todas las personas LGBT votan la fórmula Fernández Fernández, el mensaje del video en realidad es que deberían hacerlo”.  La nota y el video, publicados antes de las PASO, terminaron confirmando lo que muches anticiparon como previsible: la gran mayoría de les LGBTI votaron por la principal fuerza opositora a Macri. 

En diálogo con La Tetera, Rachid ratificó lo expresado en su artículo: “No tengo dudas que la mayor parte de la comunidad LGBT en general apoyó la fórmula Fernández -Fernández, te diría que todes les activistas politizades que participan de organizaciones sociales, o un 98 %, los apoyan”. En esta línea, la activista repasó algunos de los logros obtenidos durante el kirchnerismo: “Se crearon áreas de diversidad en casi todos los ministerios de la nación, se generaron políticas públicas concretas desde los organismos que ya existían, se creó el primer programa de diversidad sexual en el INADI. Distintos órganos nacionales como el Consejo Nacional de las Mujeres y la Dirección de Juventud, empezaron a trabajar diversidad sexual por primera vez”. 

Por su parte, la dirigente travesti de Rosario Michelle Mendoza, expresó que los sectores más vulnerados decidieron acompañar a Les Fernández porque fueron los que más sintieron las políticas de ajuste de Cambiemos: “El feminismo y el colectivo de la disidencia sexual fuimos los más empoderados, o les que ocupamos un lugar predominante junto a la política de derechos humanos durante los gobiernos de Néstor y Cristina. Esto hizo que nos paremos desde otro lugar para encarar las elecciones”, señaló. 

En tanto, Michelle Vargas Lobos, militante de Comunidad Trans Rosario y La Casa de las Locas, dijo que “hubo personas de nuestro colectivo que en el 2015 votaron por Macri influidas por todo lo que decían los medios de comunicación, y en estos años se dieron cuenta que fue todo una gran mentira”. Sin embargo, aseguró que a pesar de todo “hay muchas personas LGTB que nunca votarían por Alberto. Hay una frase muy conocida que dice “lo puto no quita lo facho”.

El video en apoyo a la fórmula Fernández – Fernández que grabaron militantes de Rosario.

Una posibilidad de diálogo 

Lucas ‘Fauno’ Gutiérrez, periodista, puto y activista VIH+, manifestó a La Tetera que un eventual gobierno de Alberto y Cristina representa una posibilidad de diálogo real para las organizaciones de la diversidad: “Cuando fue la discusión por matrimonio igualitario, incluso con sectores del FPV que anunciaron su voto en contra, ellos posibilitaron el diálogo para que sea posible. En ese momento Cristina se llevó diputades para que no voten en contra, Néstor habló con los bloques. Venimos de cuatro años de violenta represión, de recorte de derechos. No se trata de buscar soluciones mágicas, el 11 de diciembre nos va a encontrar complicadísimos, con un país completamente devastado por estos cuatro años de Cambiemos. Tenemos mucho trabajo por delante y creemos que eso se podrá dar con el activismo presente, y con Les Fernández en el gobierno”. 

El último bastión 

A juzgar por los resultados del domingo, Córdoba parece ser el último bastión de Cambiemos que quedó en pie tras la debacle electoral en todo el país. 

Noe Gall, activista lesbiana, feminista y prosexo, analizó el comportamiento electoral de les LGTBI en la provincia mediterránea: “No puedo dar una estadística completa, ni un censo, ni nada por el estilo, sino a través de lo que voy viendo en las redes sociales. Veo mucha gente de la comunidad LGTB que no está vinculada a ningún tipo de militancia o activismo político que sí votó a Macri. Como se mueven en una comunidad muy chica, lo manifiestan públicamente”, explicó. 

En esta línea, Noe recordó la fuerte aversión que todavía existe hacia la figura de Cristina Kirchner en la docta: “En córdoba es tan totalizadora la discursividad en torno al odio hacia Cristina, el odio hacia ese peronismo, porque después está el peronismo de Schiaretti que es arrasador. Hay también una bronca hacia los radicales, pero hay más odio hacia Cristina porque no manejó bien el tema del campo en su momento, por más que tenía razón”. 

No obstante, la activista destacó que la mayoría de los militantes y la comunidad LGTBI votó a Les Fernández y a los candidatos de la izquierda en menor medida: “Yo no soy peronista, pero tampoco soy estúpida ni egoísta, estoy viendo como el hambre le cuesta la vida a cada vez más personas, como le está costando la vida a la población trans, el no acceso al trabajo, a la salud, son políticas de exterminio, de genocidio, como dijeron las compañeras que escribieron el documento en la marcha contra los travesticidios. Y no voy a decir que eso antes no pasaba, pero claramente la vida trans era parte de una política de Estado, o había lugares a donde acceder y pedir cosas, y pensar cosas. Había una puerta abierta, creo que eran considerados sujetos políticos. Hoy no es así y se están muriendo básicamente. El tiempo es ahora, no de acá a 1, 2, 3, 4 años. No podemos esperar la revolución, no podemos esperar que el capitalismo caiga, porque esa espera también es un privilegio de clase. Y hay gente a la que le está costando la vida ahora, hoy”. 

Informe y entrevistas: Martín Paoltroni y Julián Fernández 

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