Me cagaría a trompadas, soy re puto, me odio

Un pibe busca una cita con otro chico en una app de encuentros, pero de pronto se arrepiente «No puedo hacer esto. Me cagaría a trompadas. Soy re puto. Me odio.» Ser gay puede transformarse en un infierno en determinados círculos sociales hasta llegar al punto del autorechazo y el odio personal.

Por Seba Bonnin

Les voy a contar una historia que me pasó, para que puedan entender qué es y cómo vive una persona cuando comienza a descubrir que su sexualidad no es la heterosexualidad. La crueldad y el dolor, para que nadie diga que esto «se elige». Hace unos días me escribió por una app de encuentros un chico de 21 años. Nada fuera de lo normal hasta acá. Hablamos sobre nosotros, de donde eramos, que haciamos, que nos interesaba, etc. Coincidimos en gustos, nos gustamos, pensamos en juntarnos. Peeeero…

De repente me empieza a aclarar que no era gay, que no vaya a creer eso. Me pidió perdón y me dijo que se arrepentía de hacer lo que había hecho. ¿Qué había hecho? Intentar relacionarse con otro chico, seguir su deseo. Lo sentí muy culposo y a la defensiva.
No soy gay. Perdón. No puedo hacer esto. Me cagaría a trompadas. Soy re puto. Me odio. No puedo. Perdón. Me pasa desde chico. Perdón. Soy re puto. La puta madre.

Así eran sus msjs, un «quiero hablar pero no puedo» constante. Le pregunté si podía enviarle un audio. Le dije que notaba que estaba muy angustiado con la situación y que no tenía que pedirme perdón. «Quedate tranquilo, no te castigues. Y si necesitas algo, podes hablar conmigo. Yo pasé por lo mismo que vos».

«No puedo, no puedo ser gay».
Yo pasé por lo mismo. Se lo conté. Le conté mis enojos, mi angustia, la desesperación, el encierro, el silencio. Pero también le conté cómo puede enfrentarlo…
«Sos la 1ra persona que me escucha y no te conozco. Gracias»

¿Por qué esta historia?
Porque hay un pibe de 21 años sufriendo porque siente que la sociedad no lo aceptará. Juega al fútbol y cree que no podrá seguir haciéndolo si es gay.¿Alguien puede creerse dueño de su vida para decirle NO, EL SUEÑO DE TU VIDA NO LO VAS A CUMPLIR? Me revolvió esos años que eran jodidos, lloré con él tratando de contarle que al final del camino todo está bien. Que es un proceso, que nadie puede quitarle el derecho a ser feliz, a ser libre…Que se mire al espejo y se sienta orgulloso. Que no está haciendo nada malo.Se liberó. «No puedo creer lo que decís. Es textual todo. Todo lo que te pasó, me pasa y me tranquiliza saber que no soy yo nada más».

¿Nos seguimos haciendo los boludos?
¿O paramos a ese amigo desubicado? ¿O dejamos de usar el «puto» como insulto? ¿O le explicamos a nuestros hijos que la sexualidad no es importante? ¿O repensamos nuestra forma de ser/expresarnos?
¿O nos seguimos haciendo los boludos?

Ilustración: Franco Rasia 

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