Plastic Attack: las locas contra el heteromundo

En el marco de la presentación de la Quincena del Arte, Enzo Monzón proyectó su última película en la que construye un mundo distópico habitado por la comunidad LGBTIXQZ frente al derrumbe de un planeta heteronormado y sumido en consumismo. 

Por Leandro Barticevic

Venía bajando por calle Santa Fe, hacia Mitre, y pude divisar desde la esquina el tumulto de gente, el auto de la policía estacionado de forma cruzada cortando la calle. “Estarán esperándome ahí estas maricas”, pensé tan despectivamente como amoroso. “Siempre tan extravagantes, serán ellas las causas de las sirenas”. Hacía frío a pesar de la primavera, a pesar del banquete de flores que nos ofrecería más tarde Enzo Monzón en una pampa utópica, calurosa y contaminada en su film Plastic Attack

La luz azul de la sirena del móvil me pegaba en la cara, al igual que el viento húmedo del día lluvioso. Apreté fuerte con las manos los tirantes de la mochila y repasé el vestuario para corroborar que no me haya  olvidado nada, que todo esté en orden: conjunto Sado Fetich vinilo, pretal, arnés y correa. No precisaba nada más, el resto lo haría Enzo.

***

La cita con Enzo Monzón – realizador audiovisual rosarino radicado hace más de una década en Barcelona – estaba pactada para el viernes 11 en un bar por Mitre y Pasco, a tres días de la apertura de la Segunda Quincena del Arte Rosario 2019, donde se estrenó Plastic Attack, su último cortometraje. Allí fuimos con el colega José Male.

Jose:   Contame de Plastic Attack, por qué ese nombre.

Enzo:   Es un movimiento que nace en Londres, la gente va a los supermercados y hace el Plastic Attack que consiste en agarrar alimentos que están envasados en plástico, innecesariamente, entonces compran esos alimentos y le dejan todo el plástico en la puerta del supermercado dentro de un carrito. Ese es el movimiento y es el repudio que se hace. Yo he hecho como una variable y pienso que esto se tiene que hacer con todo tipo de plástico, hay un consumo desmedido, y a partir de eso armé la historia. Lo sitúe en un futuro, en el 2050, donde ya los campos no sirven por que las tierras están contaminadas y la gente solo vive en las ciudades y los heterosexuales que son la mayoría, los que tienen el poder y dominan la city, quieren expulsar gente para ganar espacio. Entonces la comunidad “LGBTIXQZ” se exilia de las ciudades para vivir en el campo. Y lo que hace esta comunidad, en lugar de deprimirse y quedarse en la denuncia,  es buscar el cambio, la solución, tienen las tierras y deciden limpiarlas y sembrar flores, cuya cosecha es su único alimento. Es también la historia de una madre y una hija, hay una parte del texto donde la hija le reclama a la madre: “Ya me tienes harta dándome de comer flores, salen polen de mis orejas”, y la madre le dice “¡Ay! No querrás comer animales y vivir menos, por algo nos han alimentado a base de flora y no de fauna, somos eternas”, entonces la hija le contesta: “Somos un experimento, hasta defecamos con olor a flores” y Augusto, que es un heterosexual adiestrado para hacer de asistente, de mayordomo, le agrega: “Y meamos perfumes, es el sueño de muchos”, entonces la hija grita “mi sueño es irme de aquí o me quitó la vida, quien se ha quedado mi libertad”, y ahí interrumpe uno que trae una carta del Estado y empieza el conflicto.

Jose:  ¿Cómo es ese proceso creativo, que buscás? 

Enzo:  – Lo que yo hago es una denuncia y también me gusta romper la estética, romper lo estipulado. Yo te muestro la loca y te la muestro vintage, como somos nosotras… Con la ropa de la abuela, con el reciclado, nos pintamos con lo que hay y si no tenemos para pintarnos no importa porque somos felices igual. Eso es lo que busco en mis historias siempre, no busco que se hagan las lindas, no me interesa, me da repudio eso de “yo soy más linda que vos”. En un momento con las drag surgió esa cosa de envidia, yo hacía teatro de drag queen y ahí tenía ese roce entre las drags. A mí lo que me gustaba era llevar a las drag al teatro, darles una voz, una historia.

***

Habían realizado una amenaza de bomba, versiones encontradas sobre los hechos: algunes comentaron que se trataba de una valija encontrada al lado de un puesto de diarios, otras versiones afirmaban que la valija estaba en la puerta del Cine El Cairo. Estábamos a tres horas del estreno del film de Enzo, a dos horas de la performance que cortaría la cinta inaugural de esta Segunda Quincena del Arte. En la esquina, con el viento y el frío los actores, las actrices y las maricas que participaríamos del evento íbamos llegando y quedando encalladas en la ochava, retenidas por la policía que prohibía el paso, había orden de evacuación. Teníamos que llegar al Cine El Cairo, ensayar la performance, producirnos con nuestras pesadas joyas de calle San Luis, nuestras pestañas multicolores de cotillón, revestirnos de un plástico que terminaríamos vomitando al público. El comando anti explosivos había informado que el operativo duraría tres horas, todo peligraba. 

***

Leandro:  ¿Por qué pensas que es importante este tipo de filmografía y como llevas a cabo el momento de la producción?

Enzo:   A mi me parece que no hay este tipo de audiovisuales y es lo que a mí me sale hacer. Es como una comunidad que tenemos con un grupo de gente con la que yo vengo trabajando hace 20 años y sigo sumando gente y vamos conociéndonos. Ahora estamos en un nivel hermoso, trabajando con Mauro Guzman, Omar Serra, Sebastián Tiscornia, Augusto Zürcher, María Caila, Andrea Boffo, Oscar Mario Sanabria Rosso, Nicolás Costantino, Marcos Nahuel Prince, Carolina Boetti, Marzia Echenique y Stefano Viti. Gente que hace ya mucho que está laburando y se nota, en la técnica también. Gente que se copa mucho con el proyecto y lo damos todo. Lo único que lamentamos es que no hacemos dinero, pero bueno, lo hacemos por otro lado y esto lo hacemos con todas las ganas. Plastic Attack tiene un costo, me salió 1000 euros, que para un autónomo es dinero, pero para una productora a lo mejor no. Pero tiene un costo, que estuvieran bien transportados, bien hidratados, bien alimentados, una fiesta de despedida del rodaje y bueno, ese tipo de cosas, lo mínimo que puedo hacer. A mí me gustaría pagarle a la gente, que cobrarán. Y en cuanto al guión, cuando arranco a filmar el guión literario ya está todo escrito, me gusta crear un mundo, el mundo que yo vivo, que me gustaría vivir y siempre desde el punto de vista de la comedia, viviendo lo queer como una fiesta. En mis films los personajes no tienen nada, son felices con lo que hay, no necesitamos tanto consumismo, yo también hice un cambio en mi vida con el consumo, estoy empezando a elegir lo que compro, no consumir impulsivamente por mandato. En cuanto a los encuadres, los planos, si me gusta improvisarlos, los voy armando en el momento, en el lugar, y lo filmo. No les permito improvisar con el texto, si con el cuerpo, con los movimientos, pero el texto tiene cierta sonoridad que si lo cambio puede perder el sentido.

***

Contra todo pronóstico de las autoridades, como obra divina de todas nuestras muertas y muertos de la comunidad LGBTIQ+ en manos de la heteronorma, como si estuviéramos destinadas irreversiblemente a ofrecerle como una dádiva nuestro cuerpo a Monzón para que lo use como vehículo de sus ideas, ¿cuánto puede un cuerpo?. Una procesión de actores, actrices y maricas caminamos los cincuenta metros que había de la esquina donde quedamos varadas, hasta  las puertas del Cine El Cairo. A solo una hora de conocerse la noticia de la amenaza de bomba, habían levantado la orden de evacuación. 

***

Jose:  ¿Porque elegís hacer la producción en Rosario, con gente de esta ciudad?

Enzo:  Porque hay una magia que no la he vivido ni en Buenos Aires, donde viví 4 años, ni en Barcelona donde hace ya 10 años que vivo. Hay aquí un grupo creativo y una creatividad que nunca la vi. 

Jose : ¿Qué diferencias ves entre el movimiento LGBTIQ+ de España y el de acá?

Tenemos la derecha y la izquierda dentro de la comunidad también, yo sé que mis cosas a la derecha no le van a gustar, pero bueno, a mí no me importa yo hago lo que me sale y en comunión con otra gente, y para alguien que lo aprecie y yo sé que te va a sorprender, gratamente o no, pero te sorprende y eso me gusta, que sea como una sorpresa, por eso no hice ningún tráiler.

***

Estábamos en la escalera del hall del Cine El Cairo, escondidos del público, aguardando la orden de Enzo para bajar. Estábamos vestidas como perras, como prostitutas, como lobas, haciendo carne la filosofía de nuestra comunidad, protegidas en la comunión de este evento que nos recibía como protagonistas; pero conscientes del peligro que estos cuerpos montados de deseos, de un goce incapaz de caber solo en la alcoba, claustrofóbicas por una cultura que nos enseñó que solo podemos coger dentro de las aristas de nuestra cama, híper sexuadas, empacadas en cuero, en girones de colores, en arneses, en tachas, en glitter; corren solo saliendo a la vereda del cine. El cortometraje de Enzo que se proyectaría luego de la performance, tiene la delicadeza de mostrar nuestro deseo más ambicioso: reinventar los vínculos, estos vínculos violentos que el capitalismo ha sabido construir para sostenerse. Tras la orden de Monzón bajamos las escaleras y atravesamos el público hasta un ring hecho con materiales reciclados. Una vez dentro del cuadrilátero, extasiadas, danzamos como locas, como una tribu amazónica, como brujas en su íntimo ritual. Interrumpimos la danza para saludar al público y volvimos al centro para reunirnos en círculo y ser el deseo que el sistema social siempre violento. Enzo nos ofrecía agua y bebíamos enloquecidas, para seguir danzando como locas en el centro del hall porque sabíamos que abajo del pavimento había tierra, que había algo de vida y de verdad en todo eso que nos impulsaba y danzábamos orgásmicamente, danzas chamanas, sudakas, vívidas, entre tantas machines. Una danza que solo pudo ser interrumpida por un chongo (oh, kryptonita marica).

Video filmado durante la performance.

***

Jose: ¿Cuáles son tus próximos proyectos?

Enzo: Voy a hacer un largometraje, va a tratar sobre un geriátrico de la comunidad, una comedia. Ya está escrito, solo falta comenzar a grabar. 

Dimos por finalizada la entrevista y Enzo nos invitó a participar de la performance que finalmente dirigió el pasado lunes 14 en la apertura de la Segunda Quincena del Arte, como lobby de la proyección del cortometraje. Con mi amiga solo necesitamos mirarnos y ya sabíamos la respuesta. 

***

El público colmaba el lugar y se vio obligado a abrirse en dos para dejar pasar al chongo de negro que traía sobre sus hombros una sirena contaminada de plástico. Plastic Attack. Dejó caer a la sirena  sobre el piso. Plastic Attack. Las luces rojas del hall golpeaban sobre los rostros del público y atravesaba la cola traslúcida de nailon que traía esa sirena kish interpretada por Mauro Guzmán. Plastic Attack. La bicha se arrastraba moribunda hacia nosotras que estábamos agobiadas por la danza. Plastic Attack.  Lo vivimos primero como una amenaza, luego como un espectáculo transmitido en streaming. Plastic Attack.  Incitamos al público eufórico a que se saque fotos con el fenómeno y otra vez volvimos a hacer un círculo con la sirena en el centro y empezamos a liberarla de los residuos. Plastic Attack. Arrojando los plásticos que le extrajimos del  público. Plastic Attack.  Hasta que un agudo  grito de la trash sirena, tan desgarradoramente liberador que seguramente habrá envidiado Linda Blair, logró atrapar la euforia, dominarla, ¿de qué inframundo se proyectó ese grito?  Plastic Attack.  Todavía recuerdo la mirada de la sirena, era hermosa, capaz de contener toda la energía del lugar. Ella miró el recinto aliviada y dejó vencer su cuerpo contra el suelo. Plas-tic-A-ttack. Exhaustos caminamos en ronda levantando en alto pancartas con consignas que instaban a cambiar nuestra forma de consumo, perfecta antesala del film que estaba a punto de proyectarse. Plastic Attac. Repentinamente las luces aumentaron su brillo y entró Omar Serra escoltado por dos futuristas mujeres interpretadas por Carolina Boetti y Marzia Echenique. Caminaron por el sendero que trazaba una alfombra roja hasta el final del ring, Omar se para frente a las cuerdas y con una tijera las corta inaugurada la Segunda Quincena del Arte Rosario 2019 y dando sala para la proyección de Plastic Attack

Imagenes gentileza de Enzo Monzón 
Para conocer la agenda de actividades de la Quincena del Arte, CLICK AQUÍ 

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Top