Quiero un novio cheto

Marica con Pluma. La Fernández volvió recargada y con un deseo: un chongo cheto de voz nasal, con yate, apellido de alcurnia y conciencia de su clase. Porque al final, nada mejor que un novio del Jockey para bancar los gustos caros de una marica pobre.

Por Juli Fernández

Quiero un cheto que hable como cheto, con voz nasal pero sin parecer resfriado. Que diga “colorado” en lugar de “rojo” y “¿me explico?” cuando otro diría “¿me entendés?”.

Quiero un cheto que tenga una lancha para ir a la isla o un barco grande tipo yate que cuando amarre en la costa de enfrente no bajemos a la a playa sino que arme una fiesta en la proa a la vista de los que cruzaron en taxilancha pero sin dejarlos subir. Que también tenga casa de fin de semana con pileta, asador, reposeras que no sean del Easy, deck de madera y una tele vieja de tubo que ya no usan en la casa de la ciudad. Que le diga “casa de campo” aunque quede en Funes, que tenga caballos y el nombre de una abuela como “La Emilia”, “La Amanda” o algo así.

Quiero un cheto que huela bien, que sea una mezcla entre perfume caro y cosas nuevas, con la piel perfecta que da la tranquilidad económica, que sea alto, bronceado sin ser naranja y con un pelazo, desprolijado en peluquería. 

Quiero un cheto que tenga una chata, que sea terrateniente, aristócrata, no un nuevo rico. Quiero al que vive en medio de la ciudad en una mansión, no el cagón que se exilia en ghettos caretas. Quiero un cheto que a Cristina le diga La yegua y a Macri le diga Mau.

Quiero un cheto que le diga “madre” a su mamá o mejor que la llame por su nombre en inglés como Grace o Mary y para el papá tenga algún sobrenombre de pobre pero al que el contexto le da status como Toto, Chiqui o Nando. Que el apellido sea el nombre de una calle y que sea doble, pediría que sea el apellido de alguien que no haya colaborado en la última dictadura pero no se me ocurre ninguno.

Quiero un cheto que sepa guardar secretos y tenga sangre fría. Que sepa usar un arma porque de chico lo llevaban de caza pero ahora sea casi vegano. Quiero un cheto antisemita y que se mueva de forma corporativa defendiendo a los de su clase porque ellos sí tienen conciencia de su pertenencia social y económica.

Quiero un cheto que me pague los caprichos porque es un problemón tener gustos caros sin tener dinero. Que me saque a pasear y me lleve de vacaciones a recorrer el mundo aunque tendría que mejorar mi inglés porque me daría vergüenza que escuche mi acento sudaca.

Quiero un cheto que esté aburrido de tener todo, que me crea inaccesible, inalcanzable, incomprable. Quiero un cheto que viva de fiestas y consiga las mejores drogas pero que no sepa coger así tengo algo para enseñarle y enamorarlo.

Ilustración: Franco Rasia 

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