“Las disidencias sexuales también sufrimos el neoliberalismo”

Víctor Hugo Robles, más conocido como “el che de los gays”, conversó con La Tetera sobre las protestas en Chile que ponen en jaque 30 años de un sistema político que agudizó las desigualdades que empezaron con la dictadura. Asegura que hay “una presencia masiva de la diversidad sexual” y denuncia torturas, vejaciones y secuestros por parte del gobierno de Sebastián Piñera. 

Por Martín Paoltroni

“Pareciera ser que todo se inició hace más de 10 días con la convocatoria que hicieron los estudiantes secundarios para evadir masivamente el metro de Santiago, uno de los medios de transporte más modernos de América Latina, pero a su vez el más caro”, dice Víctor Hugo Robles en un ensayo sobre el cómo, cuándo y por qué se iniciaron las protestas masivas en el Chile que gobierna Piñera, por segunda vez, desde el 2018. 

“Digo pareciera ser, porque esta explosión social, esta rebelión popular de masas, este movimiento social que no se detiene, es la acumulación de una rabia contenida, de un descontento colectivo que abarca más de 30 años de historia social y política”, aclara “el che de los gays”, para poner en contexto la rebelión que encabezan las y los chilenos frente al agotamiento de un sistema político que los ha privado durante décadas del acceso a la educación, la salud o una jubilación digna. 

Las imágenes de la TV llegan a este lado de la cordillera filtradas por la preocupación de las corporaciones mediáticas que ven desplomarse con estrépito a los gobiernos neoliberales de los que son cómplices; en Argentina, Mauricio Macri es derrotado en las elecciones presidenciales después de cuatro años de ajustes y recesión económica. En Chile, un pueblo hastiado sale a las calles para recordarle a la casta política del pinochetismo que el espíritu de Salvador Allende sigue vivo en las entrañas de la nación. 

“Es la acumulación de muchas injusticias de un pacto económico, político, cívico – militar que se firmó hace más de 30 años en 1988 cuando Chile decide poner fin a la dictadura militar a través de elecciones democráticas. Sin embargo ese tránsito fue solamente de papel. Fue un tránsito democrático legal, pero se mantuvo todo el sistema neoliberal, capitalista de mercado de explotación”, describe el activista y performer que participa activamente de las marchas y asambleas que por estos días han ganado las calles del país. 

Mientras los principales diarios y agencias internacionales reflejan las movilizaciones masivas y ponen al jefe de Estado en primera plana declarando la guerra, primero, y llamando al diálogo después, las redes sociales se hacen eco de un escenario bastante diferente: la persecución, los secuestros, las torturas, vejaciones y desapariciones forman parte del menú represivo que Piñera puso en marcha como parte de su plan por silenciar los reclamos de su pueblo. 

“Lo que está ocurriendo en Chile es el hastío, es la rabia, la desconfianza. Es el fin del abuso de todo este sistema neoliberal que ha implicado, primero una vida mucho más cara, el sabotaje a todas las empresas del Estado, la venta de la tierra, del agua, del mar, que nos pertenecía a todas, a todos y a todes” refuerza conceptualmente Víctor para dejar en claro que el saqueo y la expoliación de los recursos naturales ha sido una constante en todos los gobiernos que se sucedieron en el poder desde el fin de la dictadura. “Ahora se rompieron esos candados, porque ese dique de contención que ha sido el pueblo, particularmente el pueblo pobre, es el que ha dicho basta y el que prendió la mecha de este gran estallido social”. 

¿Cuál es el estado situación actual? 

La situación en este minuto es de descontento permanente, de estallido permanente. De la evasión masiva del Metro, se pasó a protestas populares, a cacerolazos en Santiago y en todo el país. El gobierno en vez de bajar la tarifa, lo que hizo fue imponer la fuerza, imponer el bototo, sacar las metralletas a la calle, declarar el estado de emergencia y el toque de queda. Con esto, resituó la memoria represiva, el peor momento de Chile que fueron los 17 años de dictadura militar, donde se asesinó, donde se detuvo, donde se hizo desaparecer, donde se torturó, donde se violaron sistemáticamente todos los derechos humanos de todas las personas a través del terrorismo de Estado. Lo que hizo el presidente Piñera, que se consideraba hasta ahora un demócrata, fue reeditar no solamente la memoria de la dictadura, sino las peores prácticas, de salvajismo policial, de represión policial y militar y graves violaciones a los derechos humanos que ahora van a ser investigadas por la comisión de DDHH de Naciones Unidas. La situación actual es de un permanente llamado al orden por parte de la institucionalidad política, la institucionalidad legal, judicial y policial, que se contrapone a la fuerza colectiva, popular de la sociedad civil, que no acepta esta institucionalidad. Que no acepta también este cerco comunicacional y que no aceptan lo que la oficialidad ha llamado un nuevo pacto social. No va a haber posibilidad de un nuevo pacto social sino se incorporan las voces de los más desprotegidos, de los más necesitados, particularmente del pueblo pobre, que no lo hacen participar de los debates que se hacen en la TV por ejemplo, de los encuentros que tienen las autoridades. Invitan al Palacio de la Moneda a algunas asociaciones, pero no establece un diálogo directo con la ciudadanía. 

Son injusticias de siglos, que todos ven aplicar

Una constante que se repite en el discurso de la prensa hegemónica y de algunos intelectuales, es la idea de un despertar repentino, “como si hubiésemos estado durmiendo 30 años” dice el che los gays con cierto enfado: “La verdad es que estuvimos siempre trabajando como hormiguitas para este cambio social, para esta emancipación que finalmente llega”. 

Lo concreto es que desde que comenzaron las revueltas, la creencia popular de Chile como modelo de país exitoso, comenzó a desmoronarse al ritmo de las manifestaciones que mostraron la herida en carne viva que pesa sobre el pueblo trasandino. 

“No entienden al pueblo, no entienden a la fuerza popular, porque hablan otro lenguaje, no entienden el lenguaje de la gente sencilla y humilde que quieren no solo que rebajen precio del transporte, no solo que se vaya el presidente porque ha sido un nefasto, un frívolo y un injusto presidente. Lo que quieren es transformar el sistema injusto, abusivo, por un sistema más justo, igualitario y por un vivir que no sea solo vivir, sino un buen vivir”, reafirma el che de los gays. 

¿Cuál es el rumbo de las protestas? 

Es un rumbo que se tiene que construir día a día. Chile ya no es el mismo, las personas están muy entusiasmadas. La familia, los amigues con los que conversamos, todos han cambiado. ¿Cómo transformamos ese cambio en acción permanente? ¿Cómo hacer para que en esta relación de fuerza salgamos fortalecidos? Hay una llama que uno ve en la calles, cuando se encienden fogatas, que significan la llama de la libertad, de la justicia, la llama de la verdad en relación a tanta violación a los derechos humanos que no solamente se están perpetrando ahora, sino que ya es hora de saber que pasó en dictadura ¿Dónde están los detenidos desaparecidos? Es hora de volver a preguntarlo con toda la fuerza del destino. Mientras no sepamos donde están las miles y miles de chilenos y chilenas desaparecidos en dictadura, estas llamas de emancipación va a seguir encendida. 

¿Cómo afecta esto a la diversidad y la disidencia sexual? 

Las políticas neoliberales por supuesto que afectan a las diversidades sexuales, particularmente a las más vulnerables. Los homosexuales, las lesbianas, las trans más pobres que no tienen posibilidades de desarrollo. Las compañeras trans que no llegan a terminar el colegio, son expulsadas del sistema educativo. No se impulsa la educación sexual integral desde la más corta edad. Estas políticas conservadoras con un fuerte componente religioso, impiden un desarrollo más abierto, más pleno de la sexualidad. Particularmente el VIH/SIDA sigue afectando a la población de los hombres que tienen sexo con hombres, por eso las políticas neoliberales sexuales tiene una afectación negativa con las disidencias sexuales. Por eso es que nos sumamos a estas protestas y a este descontento social. Las disidencias sexuales también sufrimos las consecuencias del neoliberalismo, porque somos disidencias sexuales pobres, marginadas. Por eso luchamos por todos los derechos del pueblo, no solo por los derechos propios. También somos obreros, mapuches, mujeres. Tenemos derecho a decidir sobre nuestro cuerpo, tenemos derecho a abortar, queremos respeto al medio ambiente. Somos parte del pueblo, no somos diferentes al resto. Y cuando pedimos un espacio propio bajo el sol, es un espacio bajo el sol para todos. 

¿Cómo han actuado frente a los llamados al diálogo que realizó el gobierno? 

Pese a que las disidencias sexuales hemos resistido esos llamados al diálogo, pseudodemocrático, pseudo fraterno, con la autoridad hay grupos oficialistas, hegemónicos como el Movimiento de Liberación Homosexual que no tiene nada de libertario, y la Fundación Iguales, que por supuesto no tiene nada de igualitaria porque siguen habiendo homosexuales que son más iguales que otros. Se han sumado a este llamado al diálogo del gobierno, y pese a estar en un estado de militarización, de emergencia, con militares asesinando en las calles, fueron capaces de saludar al presidente, de sacarse fotos con él, de entrar a la Moneda donde están los que deciden las políticas represivas, y enviar un mensaje de total sometimiento a las políticas neoliberales. Los grupos de la disidencia sexual rechazamos abiertamente esta manipulación que están haciendo de algunos grupos de la diversidad. No los reconocemos a ellos como pares ni como representantes. No somos iguales a ellos porque nosotros defendemos el derecho a la diferencia, y defendemos el ejercicio legítimo de desconfiar, de no dialogar con el opresor, con el que violenta tus derechos. Estos dos colectivos que son ampliamente rechazados por la base territorial de la diversidad sexual, son ampliamente aplaudidos por los medios de comunicación y por la elite política. Les interesa una comunidad sometida. Nosotros los rechazamos porque ellos venden nuestra dignidad, negocian y le dan la mano a un presidente que tiene las manos manchadas con sangre. Tan manchadas que, en el mismo momento que ellos participaban de estos diálogos, habían ya serias denuncias de represión, de tortura, de abuso sexual a la población homosexual, y también de abuso a las mujeres. Entonces no es comprensible, no es aceptable ni tolerable que en medio de la barbarie militar, policial, política e institucional, algunos grupos de la diversidad sexual olviden nuestra lucha, y prefieran el lobby político a la defensa irrestricta de nuestros derechos humanos. 

¿Cómo fueron recibidos los grupos de la diversidad y la disidencia sexual en las movilizaciones populares? 

Es importante señalar algo que es un hecho político y cultural muy importante: las organizaciones, los activistas que participamos de las reuniones, las asambleas, los cabildos, las marchas populares, participamos muy abiertamente con nuestra loca política homosexual, y no hemos recibido ningún tipo de ataque, reproche, todo lo contrario. Somos parte del mundo popular que participa, que se integra, que colorea este arcoíris de la diversidad donde se incluyen también los heterosexuales y todas las sexualidades que conviven bastante democrática y pluralmente en medio de las protestas. Se ha notado una presencia masiva y decidida del colectivo de la diversidad sexual. Ayer participé de una movilización afuera de la Fiscalía Metropolitana Sur por uno de los chicos que denuncia que fue torturado y abusado en una comisaría, y era un grupo bastante amplio y diverso de la diversidad sexual que finalmente fue reprimido por la policía. Estamos hablando que, a diferencia de hace algunos años, se rompió ese círculo de la pasividad y se salió a las calles para protestar y exigir derechos y dignidad a sus propios compañeros. Las diversidades sexuales, las disidencias sexuales, formamos parte de esta emancipación y de este estallido social en medio de la crisis política, social, cultural e institucional en Chile. 

¿Cómo sigue la lucha a partir de ahora? 

Pese a que se levantó el estado de emergencia, los militares volvieron a los cuarteles de los que nunca debieran haber salido, permanece todavía la represión, siguen habiendo situaciones muy lamentables y terroríficas que nunca pensamos que íbamos a volver a vivir. Las informaciones que entrega la defensoría de la niñez, hablan de niños y adolescentes golpeados, detenidos, reprimidos, sin haber respetado su derecho constitucional. El instituto nacional de los Derechos Humanos, que es un organismo del Estado, tiene una serie de denuncias de personas detenidas, golpeadas, desaparecidas, torturadas, abusadas. En ese cúmulo de denuncias aparecen denuncias de personas homosexuales, porque estamos hablando de una policía que no solo es machista, conservadora, sino que también es homofóbico, lesbfófobica y transfóbica. Estamos alerta llamando a toda nuestra comunidad a participar de las movilizaciones, a participar de los cabildos, las asambleas y las denuncias que se están realizando. Pero sobre todo a participar, a integrarse, a sentirse parte de este proceso histórico de transformación social. Recordando al presidente Allende que en un momento histórico habló de que “se abrirán las grandes alamedas “por donde pase el hombre libre para construir un mundo mejor” nosotros tendríamos que ampliar ahora ese discurso profético del presidente Allende y decir que estamos abriendo las grandes alamedas por donde pasa el hombre, la mujer, la lesbiana, el homosexual y la travesti libre para construir un Chile mejor. 

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