El día que conocí a Lohana Berkins

A 4 años de la partida física de la traviarca, la militante travesti Karla Ojeda recuerda el día que se conocieron y cómo su figura fue determinante para la organización del movimiento travesti – trans: “Ese día sentí definitivamente que todo lo que decía, era lo que había sentido desde siempre y ahora podía ponerle palabras”

Por Karla Ojeda

A Lohana la conocí en 1996. Era la primera vez que las travestis de Rosario participabamos de la Marcha del Orgullo que se hacía en CABA. Fuimos invitadas por el Colectivo Arcoíris, la única organización de diversidad que había por aquel entonces en la ciudad. Estábamos muy ansiosas, acá no había marchas, solo algunos actos que se hacían en la Plaza Montenegro o en la Pringles para el 28 de junio. 

Llegamos a la Plaza de Mayo donde se hizo un acto y enseguida empezamos a marchar. Tengo muy marcado el recuerdo de este día porque entre la muchedumbre descubrí a una figura que se destacaba entre las demás, con una identidad muy fuerte, muy potente. Marchaba llevando la delantera, tomaba la posta para cantar las consignas. Estaba acompañada por un grupo de travestis entre las que estaban Paula Rodríguez, Belén Correa, Nadia Echazú. Esa fue la vez en que descubrí a Lohana Berkins. 

Ver a este grupo de travestis agrupadas, empoderadas, marchando libres por la calle, fue algo muy fuerte para nosotras. Fue la posibilidad de pensarnos por fuera de la noche, de las esquinas de trabajo o en los boliches que eran nuestros lugares habituales. Marchábamos por nuestros derechos a plena luz del día, todas juntas, con una fuerza increíble. El primer canto que escuché de ella fue: “Gays, lesbianas, travestis, transexuales, unidos todos juntos por derechos nacionales”. 

También recuerdo que Lohana habló de nuestra identidad travesti con mucho orgullo, nos impregnó a todas con esa valentía, esa forma que tenía de plantarse frente al mundo para decir: acá estamos, somos travestis, somos trans, tenemos derechos y nos van a tener que respetar. Tenía un poder de transmisión increíble. Ese día sentí definitivamente que todo lo que decía, era lo que había sentido desde siempre y ahora podía ponerle palabras. 

La posibilidad de identificarnos con ella, fue un paso trascendente para empezar a organizarnos, para tomar conciencia de que la lucha también estaba en nuestras manos. Por eso creo que es necesario poner en valor el enorme legado que dejó Lohana para toda la comunidad travesti – trans en Argentina, aún con las diferencias que se puedan expresar desde algunos sectores. “Con esta lucha no hay vuelta atrás”, decía a menudo, y hoy siento que verdaderamente es así. 

Fue una de las primeras que nos enseñó a romper con la norma binaria mujer-hombre, que podíamos ser travestis sin tener que andar dando tantas explicaciones. Lohana construyó a su manera una gran red entre las travestis y sectores de la sociedad que antes nos daban vuelta la cara, logró construir un puente que muestra sus frutos hasta el día de hoy. 

El legado que  nos dejó Lohana es encontrarnos con les demás travas -trans. Hermanarnos y transformar la sociedad en todos los ámbitos, hasta que un día no tengamos que explicarle a otre quienes somos, ni al Estado lo que necesitamos y puedan reconocernos como pares, y podamos ser amadas y gozar, nada y nada menos, que de los privilegios del amor. 

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