Existencia lesbiana: visibilizar lo que se oculta

A 10 años del asesinato de la Pepa Gaitán, el 7 de marzo resuena con fuerza por la cantidad de episodios que se repitieron desde aquel fusilamiento: el juicio a Higui, la condena a Mariana Gómez y tantos casos  que reflejan a  una sociedad asesina de las diferencias.  La respuesta: más visibilidad de tortas y lesbianas para dar batalla al mundo heteronormal. 

Por La Fabi Fernández

Cuando me preguntan por qué es importante visibilizarnos, últimamente pienso en varias cosas. Pienso que hay necesidad de visibilizar solo lo que se oculta. O lo que está naturalizado o instituido para poder cuestionarlo. Y es extraño, porque lo que se visibiliza en el Día de Visibilidad Lésbica, es justamente la posibilidad de SER. Claro, en un mundo de oscuridad, echar luz sobre lo posible, genera miedo. Y ya sabemos, el miedo es el gran tsunami del odio. Pero quiero ser clara en esto: ese odio se transforma en una violencia  explícita, cuando son las identidades contra hegemónicas las que se visibilizan. Eso pasó con la Pepa Gaitán. Y con Higui. 

¿Por qué es importante para mí ser una torta visible? Porque en este mundo, tenemos que caber vos y yo. Es importante para hacer un mundo vivible, hacer visible que otras formas de sentir el mundo son posibles. ¿Porque es tan importante de quien me enamoro? ¿Con quién me acuesto? ¿Cómo me veo, como me visto? Porque todas estas expresiones forman parte de quien soy. Constituyen mi identidad. Que a la vez cambia, como todo, el flujo de la vida no se detiene. Pero en ese devenir, la aceptación y la amorosidad, son condiciones indeclinables de nuestro estar en el mundo. Y en este que conozco, te matan por ser vos o mejor dicho, nos matan por ser yo.  

«La Pepa» Gaitán fue asesinada de un escopetazo el 7 de marzo del 2010 por el padastro de su novia.

Como dice Susy, “no queremos ser más esta humanidad”. Por eso nos empeñamos en contar quienes somos. Para que no nos tengan miedo. Para que no tengan miedo del deseo que generamos. La Pepa por ejemplo. “Una gorda hermosa, entradora” dice su hermano. “La salíamos a buscar con mi marido y estaba en el comedor dando la copa de leche”, dice su mamá.  A Higui le dicen Higui porque juega de arquera, ataja escorpión, como Higuita, el colombiano. Y es pura sonrisa. Ambas tienen hermanos, sobrines, madres, amigues, redes. A una la mataron, a otra le pegaron, la violaron y la encarcelaron. Y todas sufrimos la violencia de este mundo que nos oculta, como si fuéramos una vergüenza. Como si fuera vergonzoso amar. 

Por la prepotencia que da la impunidad, se estableció que el 7 de marzo se conmemore el Día de la Visibilidad Lésbica, un mojón en el calendario LGTB que recuerda el asesinato de la Pepa, por torta y chonga.

Por presión ejercida por distintas organizaciones territoriales, asambleas de mujeres trans y lesbianas que participaron de escraches y jornadas para exigir la libertad de Higui, finalmente se consiguió su excarcelación para esperar el juicio, que fue pospuesto para este agosto de 2020. 

Mariana Gómez fue condenada a un año de prisión en suspenso por besar a su novia, Rocío Girat, en Plaza Constitución.

Todas nuestras formas de estar en el mundo, son colectivas. Aprendemos. Aprendimos. Porque la Pepa y Higui no eran las lesbianas favoritas del colectivo LGTB. No lo son. Las embanderamos, pero secretamente también las habíamos juzgado. Y es que los atravesamientos de clase, los prejuicios, el “deber ser torta”, también son parte de este colectivo. Celebro el camino de la reflexión que hicimos para abrazar estas causas, hacerlas propias, colectivas. Celebro que sea amoroso nuestro camino. 

“Defenderse no es delito”. “Justicia es que no vuelva a pasar”. “Absolución para Higui”. “Pepa Gaitán Presente”. Son algunas de las consignas de este y otros anteriores y otros muchos 7 de marzo que vendrán. Yo soy la Fabi Fernández. Y visibilizo mi estar en el mundo, porque siento que no es ni mejor ni peor que otros estares. Pero es mío. Y suficiente. Así que así estoy. Creyendo en la magia. Haciendo jardinería. Leyendo cuentos. Enamorándome. Dándole clases a tus hijes. Acompañando a adolescentes a intentar una vida mejor. Abrazando mis miedos. Corriendo el colectivo. Puteando la doble fila. Meditando temprano. Comiendo los domingos con mi vieja. Pagando los impuestos. Hermaneando. Amigueando. Tejiendo redes. Bailando con las Lokas. Besando a las travas. Discutiendo ferozmente. Yendo a reuniones. Mintiendo. Enojándome. Excitada. Iracunda y feliz. Amando a quien fui y a quien soy. Estoy acá, amando y amando sin parar. Torta, visible, empoderada y orgullosa. Y sin dudas, ¡JUSTICIA es que no vuelva a pasar!

Higui se defendió de un grupo de varones que intentaron violarla y mató a uno de los agresores. Ahora, enfrenta un juicio por homicidio.




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